Leandro, que resultó herido en la reinauguración de la plaza de toros zamorana de Toro, pasó la noche, según explica su apoderado, Maximino Pérez, "regular, con dolores y algo de fiebre, lo normal en estos casos. El porrazo fue bastante fuerte y tiene el muslo rajado de parte a parte. La cornada ha sido grande, extensa, pero afortunadamente ha sido también limpia y no ha dañado vasos importantes. El drenaje está funcionando bien, esta noche ha soltado bastante líquido y ahora mismo están suministrándole analgésicos para calmarle los dolores y provocar que remita la fiebre".
Leandro, que se encuentra ingresado en el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid, fue cogido por un toro de Jandilla cuando toreaba al natural: "El pitón rajó el muslo como si fuera un cuchillo. El músculo estaba seccionado como cuando cortas un filete, igual. En la enfermería él no paraba de decir que quería salir a matar al toro, pero la cornada era muy grande y era imposible que saliera. Cómo será de extensa la herida que le tuvieron que dar 53 puntos de sutura".
Sobre el estado de ánimo del diestro vallisoletano, Maximino explica: "Está mosqueado. Es lógico. Ahora tenía unas cuantas corridas por delante, incluida la de Santander, el día 27 de julio, y no sabemos si va a poder cumplir con ellas. Los médicos dicen que tiene, como mínimo, para 15 ó 20 días. Que todo lo que no sea cumplir esos plazos implica cometer locuras, pero ya sabemos cómo son los toreros y de qué pasta están hechos...", y añade para concluir: "En tres o cuatro días le mandarán para casa y, si todo va bien, en ocho o nueve le quitarán los puntos para que pueda comenzar a ejercitarse con suavidad. Si quiere torear en Santander, tendrá que hacerlo con los puntos puestos. Eso seguro".