El Juli comentaba a la muerte de su segundo: “Estoy muy contento, he estado muy a gusto, disfrutando en todo momento. Ha sido una tarde muy redonda, muy importante; esta segunda faena ha tenido cosas de gran importancia, de mucha entrega, me he sentido mucho, he toreado muy roto, muy por abajo, y el toro ha sacado un fondo extraordinario”. Aun así, el madrileño confesaba: “Estoy mosqueado por el pinchazo, podía haber sido faena de dos orejas, pero a pesar de todo me voy feliz. La gente es increíble y la verdad es que así da gusto vestirse de torero”.
El Fandi, afirmaba al terminar la lidia del quinto: “Es una pena no haya colaborado ninguno de mis dos toros. El primero parecía que tenía clase, pero luego en la muleta se aburrió y lo único que hacía era sacudir la cara. Además, por el lado izquierdo se me coló tres o cuatro veces en los pases de pecho hasta que al final me echó mano. Y este otro ya se ha visto, era muy grande, muy alto, feo de hechuras y luego durante la lidia ha estado siempre muy amarrado al suelo, sin humillar… En el momento le hemos obligado a que se moviera se ha parado y ha empezado a buscar lo había por ahí detrás”. Sobre las consecuencias de la voltereta que le propinó el segundo, admitía: “Estoy bastante dolorido, tengo un buen chichón en la cabeza, me molesta la boca y llevo un varetazo en el muslo, pero gracias a Dios ha sido poco para lo que podía haber pasado”.
Manzanares, por su parte, explicaba tras despachar al tercero: “El viento me ha molestado mucho y no me ha dejado someter la embestida como hubiera querido. Aun así ha habido momentos de estar a gusto. La pena ha sido el pinchazo; creo que la gente habría pedido la oreja”. No se puso el torero por el pitón izquierdo: “Es que por ese lado se venía al pecho durante toda la lidia. Cuando lo he probado con la muleta me ha hecho lo mismo, me ha hecho un feo y por eso he basado la faena por el otro pitón”, explicaba.