La tarde tuvo un nombre propio, Rubén Pinar. El torero de Albacete firmó los pasajes más destacados del festejo y se ganó el derecho a abrir la puerta grande tras pasear una oreja de cada toro de Valdefresno que estoqueó. Su lote, sin duda, fue el mejor de la tarde, pero bien es cierto que el diestro de Tobarra supo darle fiesta y asegurarse una nueva salida a hombros en plaza de primera. Tras entrar en acción en el segundo, al que instrumentó en su turno de quites uno bueno por chicuelinas, cuajó una entregada actuación frente al tercero. El toro, pronto y alegre, con movilidad y transmisión, se desplazó bien por el pitón derecho y Pinar, que brindó la faena al público, muleteó por ese lado con ligazón y templanza, aunque un punto despegado. Por el pitón izquierdo se frenó más el toro y, con él, la faena, que recobró de nuevo emoción con unos circulares en los que el toro se rajó de forma definitiva. Mató de pinchazo y estocada y paseó el apéndice.
Al sexto, un toro serio y bien hecho, lo recibió con buenas maneras y torera media. Humilló el de Valdefresno en el capote y César Jiménez, que se dio cuenta de la buena condición del animal, quitó a la verónica en lo que, junto a las chicuelinas con aires sevillanos que dejó en el tercero, fueron sus mejores pasajes dentro del festejo. El toro embistió con exquisita calidad en los primeros compases de la faena de muleta de Pinar, que se gustó e incluso abandonó por momentos, entregado a las templadas acometidas del burel. La faena, brindada a los matadores Manolo Carrión y Jorge Ibáñez, director de la Escuela de Tauromaquia de Valencia y ganadero, respectivamente, no terminó de explotar porque el de Valdefresno se rajó enseguida. Pero antes, un natural fue cumbre y un par de series de derechazos tuvieron entidad. Con el toro ya en tablas, le buscó las vueltas antes de coronar todo de una estocada y asegurarse la puerta grande.
Daniel Luque estoqueó dos animales de Fraile Mazas. A su primero le sopló media docena de lances a la verónica -en el saludo y en el posterior quite- de enorme gusto y despaciosidad. El toro, que embistió con temple a los capotes, engañó a Luque que, tras brindarlo al público, comprobó cómo el de Fraile se rajaba a las primeras de cambio y no quería pelea. El quinto, serio de pitones, manseó desde el principio, intentó saltar al callejón, salió de naja en varas y se paró enseguida en la muleta. El de Gerena se pegó un sincero arrimón y se lo quitó de enmedio con habilidad.
César Jiménez pasó desangelado por Valencia. Su primero embistió sin clase, con violencia y brusquedad, y el de Fuenlabrada nunca estuvo a gusto. El cuarto, noble, soso, sin transmisión y desfondado, tampoco le permitió remontar en una labor en la que anduvo demasiado tiempo en la cara para extraer tan pocos resultados. Su lote no sirvió, pero él tampoco terminó de atacar. Al menos como de él se espera siempre en Valencia.
Valencia, 23 de julio de 2010. Cuatro toros de Valdefresno y dos (2º y 5º) con el hierro de Hermanos Fraile Mazas, bien presentados y de juego desigual, destacando la alegría y movilidad del 3º y la calidad del rajado 6º. CÉSAR JIMÉNEZ: Silencio y silencio; DANIEL LUQUE: Ovación y saludos; RUBÉN PINAR: Oreja y oreja. Entrada: Algo menos de media. Destacó en la brega Javier Ambel.