El albaceteño Rubén Pinar, triunfador ayer en Valencia, expresaba a la muerte de su lote: “Estoy muy feliz. Las cosas en Fallas no salieron como yo esperaba y ahora por fin puedo salir a hombros. Ha sido una pena que este sexto se haya rajado tan pronto, pero ha habido dos o tres momentos en los que me he relajado, me lo he pasado muy cerquita y he disfrutado mucho. Ha habido muletazos que han salido tal y como los entreno. Ojalá haya más tardes como esta”. Sobre su primero, explicaba: “Ha tenido transmisión aunque le han faltado algunas cosillas. La gente también en ese ha visto mi disposición”.
Sus compañeros de terna, Daniel Luque y César Jiménez, abandonaban el coso visiblemente decepcionados. El sevillano, afirmaba: “Esperaba todo, pero así es muy difícil, muy complicado. Mi segundo ha sido nulo, pero por lo menos me he arrimado, y mi primero con la muleta ha sido imposible, embestía muy por dentro, sólo he podido gustarme con el capote. Me voy enfadado”; mientras que el madrileño, reconocía: “Esta ganadería me gusta, tiene buen fondo de bravura pero, honestamente, creo que mis toros han sido bastante malos, desclasados y desrazados. Todo viene fruto de la poca casta, eso es lo que les hace defenderse y embestir sin transmisión. Los tres hermanos Fraile son grandes ganaderos, pero mi lote de hoy ha sido imposible. Es la primera vez que en Valencia no corto al menos una oreja, pero era algo que tenía que ocurrir algún día. Cuando no puede ser no puede ser y además es imposible…”.