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Aplausos 1808    21 de mayo de 2012
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Tribuna pública

Para ser feliz se debe gozar como mínimo de “salud, dinero y amor”. El letrista de la copla olvidó sin embargo la paz interior y la exterior. Si estas se alteran no hay felicidad...

Para ser feliz se debe gozar como mínimo de “salud, dinero y amor”. El letrista de la copla olvidó sin embargo la paz interior y la exterior. Si estas se alteran no hay felicidad. Todo ser humano medido como voto potencial por los que viven de él, tiene detrás un alma y una sensibilidad. La pérdida de algo querido, amado -ser, cultura, arte, cosa, etc - desencadena emociones negativas y sufrimiento. Si es inevitable, aunque con cierto grado de rechazo, la racionalidad acaba por aceptar la ausencia con el tiempo y se buscan o llegan automáticamente mecanismos de protección y aceptación de lo inevitable. No obstante cuando lo arrebatado o cambiado es por un simple hurto, o incluso por mecanismos legales u otros de “reglamentación” democrática, las reacciones nunca son de conformismo sino de indignación por la impotencia y a la vez de tristeza por la difícil reversibilidad. Síntomas asociados en mayor o menor medida son el insomnio, el nerviosismo fácil, el estado de ánimo deprimido, desilusionado, la apatía, la pérdida de capacidad y de productividad, pesadez generalizada, faltas de aire con suspiros, caídas en depresiones antes compensadas, diarreas, indigestiones, hinchazón abdominal, palpitaciones, taquicardias, etc., etc.

El triunfante abolicionismo en Cataluña, cuya estrategia se remonta a 1988 ha sido “un paseo” de los vencedores que no tendrán esos trastornos, porque para tenerlos entre otras cosas hay que tener humanidad y ellos, dicen, defienden como prioridad que justifica el resultado, los derechos del toro bravo de lidia, sólo en la plaza, demostrando una vez más que concretamente este singular bóvido, fruto humano de mestizajes y mutaciones que dan sentido único a su existencia, hasta en eso es un animal privilegiado en la faz de la tierra. ¿Y los demás?

Además de las muchimillonarias -¡en euros!- indemnizaciones a los actores de la Fiesta en Barcelona perjudicados laboral y económicamente, los daños morales y físicos sobre los “simples” enamorados del fenómeno taurino también podrán demostrarse y deberán al menos compensarse, que no curarse más que si les devolvieran lo eutanasiado.

Tal es el amor de esas personas a lo que les han quitado, de momento, democrática pero también burlescamente y con falaces justificaciones. Téngase en cuenta.


Enrique Sierra GiL (*)

(*) Médico. Asiduo asistente y aficionado a los toros desde hace 60 años. Cirujano Taurino hace 20 años. Director de la enfermería de la Monumental de Barcelona desde 2006.

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  • Efectos adversos de los atentados a la felicidad

    Últimos comentarios de los lectores (4)

    1324 | Observador - 23/08/2010 @ 12:07:48 (GMT+1)
    Amigo Enrique,
    Muy bien tu articulo, y uno se reconoce en muchos puntos.
    Solo te falta un efecto: la indignación, la rabia, el odio.
    Mas que tristeza y resignación, encuentro que es este rechazo es el que predomina, hasta el punto de odiar todo lo que puede recordar esta infamia, de rechazar concordia, harmonia, tolerancia, para provocar ruptura, rebeldía, antinacionalismo, desacato, falta del respeto que predominaba hasta ahora. Uno estaba orgulloso de vivir en Cataluña, que representaba la pluralidad, la convivencia, la libertad. Esto se acabó.
    El unico deseo claro ahora es de venganza, que el TC les obligue a rectificar, que no tengan mas remedio que tragarse la humiliación de tener que hacer marcha atras.
    No merecen otra cosa.
    1303 | http://como-ser-feliz.com - 19/08/2010 @ 12:40:49 (GMT+1)
    Salud física, mental, emocional y espiritual tienen que estar en armonía.
    1280 | Luis - 17/08/2010 @ 16:24:28 (GMT+1)
    Humanidad, que sabrán ellos del significado de esta palabra. Está perfecto el artículo del Dr. Sierra, pero lamentablemente ni éste, ni otros dirigidos en la misma dirección no harán mella en los dictadores prohibicionistas precisamente por falta de humanidad.
    1278 | villanovense - 17/08/2010 @ 14:30:24 (GMT+1)
    Dr.Sierra enhorabuena por su artículo, a los aficionados falazmente nos han privado de lo nuestro, de aquello a lo que simplemente amamos nuestra fiesta,limpia, sincera y pura, hay que rebuscar mucho en los origenes de esta prohibición y de los que la han votado ¡Ay Ernest Benat! ¿Sabe España entera que perteneces al grupo denominado Maulet y que reclutabas jovenes para lanzar piedras a los aviones en jornadas de puertas abiertas en el aeropuerto de Reus? No está lejano el día en que dejes de percibir ese fabuloso sueldo que percibes de todos los españoles
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