Estaba claro. Antes o después pasaría. Sólo era cuestión de tiempo que acabáramos entrando al trapo que con tan malas artes manejan los antitaurinos. La batalla casi campal que sostuvieron el otro día a cuenta del tradicional correbou taurinos y antis en Fornalutx (Mallorca) sólo puede causarnos problemas...
Estaba claro. Antes o después pasaría. Sólo era cuestión de tiempo que acabáramos entrando al trapo que con tan malas artes manejan los antitaurinos. La batalla casi campal que sostuvieron el otro día a cuenta del tradicional correbou taurinos y antis en Fornalutx (Mallorca) sólo puede causarnos problemas.
Teniendo en cuenta el tratamiento general de la información taurina en los medios de comunicación, presiento que más de un diario o televisión va a enfocar la noticia afeando el escaso pacifismo del que hizo gala el taurinismo. Ridículo. Porque sólo de ridícula puede tacharse la provocación que supuso la manifestación de unos cuantos antis a las puertas de un espectáculo con más de un siglo de tradición en esa localidad balear. No ya por la tradición, sino por la búsqueda de la provocación, se entiende.
Por supuesto que pueden manifestarse, faltaría más, ese es un derecho de todos, pero hacerlo con afán de lograr que los aficionados piquen el anzuelo y se líen a tortazos es de una enorme bajeza moral. Eso sí, ganaron titulares y espacio en los medios informativos, que era lo único que buscaban...
Espero que eso que lograron en Fornalutx no lo consigan nunca a las puertas de una plaza de toros, donde estamos cansados de escuchar casi a diario cómo nos llaman asesinos, amén de otras expresiones igual de calumniosas que no hacen más que evidenciar su fanatismo y la bilis derivada de una vida poco plena en todos los sentidos.
Ante semejante despropósito, y por no acabar a palos con ellos como el otro día en Fornalutx -algo comprensible derivado de la tensión del momento, pero realmente poco eficaz-, propongo, al margen de la urgente protección jurídica del toreo, dar trabajo a partir de ahora a esa pasiva policía que suele vigilar este tipo de manifestaciones denunciando uno por uno a todos aquellos que hagan acusaciones falsas sobre nuestras personas. ¿O acaso todo aficionado que pasa por taquilla es un asesino?