Con siete toros aprobados, con cinco o seis más en los corrales que no eran del gusto de la autoridad -para que nadie se moleste, digamos aquello más aséptico de con cinco o seis en los corrales que no habían superado el reconocimiento- con un camión de toros como quien dice a las puertas de Jaén para sacar el segundo sobrero ¿he escrito el segundo?... pues eso con un camión de toros a punto de llegar para sacar el segundo sobrero, el presidente de la corrida, no tengo el gusto, decidió que la corrida de la alternativa de José Carlos Venegas no se debía celebrar. ¡Ea, suspendo! debió decir y suspendió. Adiós a los sueños de una vida; a tomar viento los esfuerzos personales y económicos de la preparación de un chico que había sentido el aguijonazo del toreo y de quienes le ayudaron; a paseo ¿dónde si no? la afición de Jaén y la que había llegado de fuera para ver la corrida del Sábado de Gloria… faltaba un sobrero y no bastaba con la certeza de que un camión de toros estaba a las puertas de la ciudad, así que se suspendió la corrida de Jaén cuando menos falta le hacen al toreo barullos como ese.
Además de todo lo dicho debutaba un empresario al que se le da y se le debe crédito de buen profesional -con la falta que hace gente así- había, me cuentan, gran ambiente en la ciudad, más y mejor del esperado, había dudas de sobre si ese acceso de reglamentarismo era o no cobro de viejas facturas, había decenas de toros en la misma provincia, había la necesidad de que el toreo se produzca con normalidad, había y sigue habiendo el compromiso y la obligación de que la autoridad y las figuras del toreo no sólo no provoquen esos incendios sino que cuando surjan se apresuren a apagarlos. Y había un chico, un torero que tomaba la alternativa al que le han castrado el vuelo. ¡Ah! y por si alguien lo olvidó, la tradición otorga a los toreros para tan señalado día el margen de la condescendencia: en el juicio del publico, en el sorteo, en las críticas… ¿Qué quien enloqueció?... digamos que Venegas desde luego no es responsable. A Venegas el sistema le debe una. Sería conveniente y muy hermoso que quien pueda resarcirle le resarza del disgusto. Los implicados pueden.