¿Se imaginan qué pasaría si la empresa Pagés cerrara para el fin de semana siguiente a la finalización de la Feria de Abril un mano a mano entre El Juli y Manzanares con toros de Cuvillo? ¿No soñaría el toreo entero con otra tarde histórica, con los dos reyes actuales del templo sevillano abriendo juntos la Puerta del Príncipe? ¿No se llenaría el coso maestrante hasta la bandera, independientemente de que el festejo no estuviera incluido en el abono? ¿No convertiría de nuevo al palenque hispalense en el centro de todas las miradas y revitalizaría más aún la temporada? ¿Se atreverían los cuatro antitaurinos de turno a ir hasta El Baratillo a dar sus cuatro voces de siempre a las 12.000 almas que peregrinarían hasta la Maestranza deseando aupar de nuevo a la finalización del espectáculo a sus ídolos, convertidos ya en dioses para la afición?
Lástima que la mayoría de empresarios de hoy en día arriesguen lo justo y se ciñan tanto a unas condiciones que, por otra parte, en la mayoría de casos les ahogan el bolsillo -y el ánimo- hasta el extremo. Lástima que las temporadas se conviertan casi por sistema en cuadrículas matemáticas en las que hay poco de imaginación y de inventiva. Ignoro si Cuvillo -que tiene toda la camada vendida- podría sacar otro encierro para Sevilla. Ignoro también el dinero que pediría por él y si sería capaz de arreglarse con Canorea y Ramón Valencia. Ignoro, aunque ambos tienen la raza suficiente para ello, si Juli y Manzanares, buenos amigos fuera del ruedo pero rivales a muerte dentro de él, aceptarían el reto. Lo que no ignoro, es más, apuesto sobre seguro, es que el espaldarazo a la Fiesta, al menos sobre el papel, sería morrocotudo.
Imagino que la propuesta que desde aquí lanzó caerá en saco roto, que alguno incluso pensará que se trata de toda una ingenuidad, pero como soñar es gratis, y escribir a veces también, ahí queda...
P.D: Al que sí imagino intentando cuadrar el círculo de esta mágica combinación para alguna de sus plazas es a un francés que precisamente se caracteriza por sorprender al aficionado en la confección de sus carteles. ¿Hace falta que dé el nombre?