El extremeño resultó herido en el muslo derecho y la zona escrotal en un festejo en el que el madrileño desorejó con autoridad al quinto
Mora, voluntarioso con el primero, cayó en el cuarto; Juli, sin opción con un segundo que terminó echado, anduvo sobrado con el encastado quinto; Castella, inédito con el acobardado tercero y tesonero con el deslucido sexto.
Los toros Núñez del Cuvillo protagonizan una carrera rápida (2:20 minutos) en el octavo y último encierro de los Sanfermines 2011, en los que los mozos han aprovechado los huecos para lucirse en la cara de los astados. Al final sólo ha habido tres traslados hospitalarios sin gravedad, ninguno de ellos por asta de toro.
La Policía Municipal se toma muy en serio la seguridad en los encierros de los Sanfermines y castiga duramente a las personas que ponen en peligro a los participantes de los mismos citando a los astados.
La afición pamplonica se emocionó con el toreo entregado de José Tomás, que salió en hombros en 1998 tras realizar una antológica faena a un toro de Torrealta al que le cortó las dos orejas. Fue el triunfador de la Feria. Al año siguiente torearía por última vez en el coso pamplonica.
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Con la corrida de Núñez del Cuvillo más desigual y menos encastada que uno ha visto en mucho tiempo, ha escrito Juan Mora una página heroica a fuerza de seriedad, hombría y naturalidad...
La de El Pilar resultó una antología de la mansedumbre bovina. Descastada, inmóvil y aburrida, fue la prueba del nueve de la realidad actual de nuestra cabaña brava...
Pamplona adoptó a Ruiz Miguel como propio y éste respondió si cabe con más pundonor del que abanderó siempre. Nunca faltó a su cita con los sanfermines, ni se negó a matar las miuradas. Pamplona, Miura y Ruiz Miguel, una trilogía de grandes que se alimentan entre sí. Muy pocos toreros del sur como este gaditano tocaron tan a fondo el corazón del norte.
Los sanfermines de Pamplona no se entenderían sin la celebración de una de las carreras más famosas y mediáticas del mundo, el encierro con toros bravos. No existe una documentación exacta que hable de sus orígenes, pero todo indica que los toros entran a la capital navarra guiados por jinetes desde el siglo XVI. En cuanto a los corredores, todo parece indicar que comienzan a aparecer alrededor de 1867. Desde unos años más adelante, su trayecto ha permanecido inalterable y sólo sufrió una pequeña modificación por la construcción de la plaza nueva. Es el que todos conocemos hoy día. Ya saben: Cuesta de Santo Domingo, plaza Consistorial, Mercaderes, Estafeta, Telefónica y callejón.
Nada que ver con la corrida de ayer. La de Victoriano del Río ha sido una escalera en cuanto a presentación y en lo que se refiere a calidad la discreción fue la norma...
Arranca San Fermín. Este año más que nunca entiendo lo de ¡Viva San Fermín! Es un desahogo y un alivio a tanta apretura como sufrimos. Me dirán que para apreturas las que trae el patrón de los navarricos, en la plaza, en los encierros, en la calle, en los hoteles, en la vida, en la fiesta, en la locura...
Magnifica corrida de Ricardo Gallardo, que llevó a Pamplona desde Fuente Ymbro los seis ejemplares mejor presentados de los “sanfermines” de este año hasta el día de la fecha.
Es la ganadería que, con diferencia, más ha lidiado en los cincuenta años de la Feria del Toro. Anunciada hasta en 43 ocasiones, sólo le persigue, a mucha distancia, los pablorromeros de Partido de Resina, con 25 encierros lidiados. Convertida en todo un símbolo en Pamplona, la ganadería de Miura se ha ganado en la capital Navarra el respeto de todos. Ocho toros de vuelta al ruedo, cinco premios a la corrida más completa, nueve trofeos “Carriquiri” al toro más bravo, otro con igual denominación al encierro más completo… son datos más que elocuentes del eterno romance existente entre los pupilos de Zahariche y la afición pamplonica.