El nuevo alcalde de la ciudad venezolana de Maracaibo, Willy Casanova, electo el pasado 10 de diciembre, apenas ha ocupado el puesto ha cargado contra la Fiesta de los Toros. Y de qué forma. Según ha declarado el propio primer edil a los medios de comunicación locales, piensa reconvertir la plaza de toros en una "plaza de todos" que acoja eventos recreativos y culturales que no admitan la muerte de animales.
De este modo, el coso, concebido y construido para las tradicionales fiestas taurinas, podría variar su uso en breve por el capricho y el antojo de un alcalde que, al más puro estilo Petro -el edil que prohibió la celebración de festejos taurinos en Bogotá-, pretende privar de ver toros a la afición venezolana de forma arbitriaria y totalitaria: "Una sociedad que defienda los valores básicos de la vida y el respeto a la vida en todas sus formas no puede admitir la concurrencia a un evento donde se tortura y mata a un animal", ha dicho Willy Casanova, adelantando su aspiración de reconvertir el coso en una "plaza de todos" "donde todos tengamos cabida en ella y no nada más quienes matan a un animal y sus seguidores".

