Zaragoza. Jueves 11 de octubre de 2018.Zaragoza. Jueves 11 de octubre de 2018.

Al pan, pan y al vino, vino

Paco Mora
jueves 11 de octubre de 2018

Me pasa con la Fiesta de los Toros como al del chascarrillo que decía que del cerdo le gustaban hasta los andares. Pero me irritan también algunas cosas. Por ejemplo que el toreo esté sufriendo esta plaga de “usías” que no llegan ni a “usiítas”, porque se apoltronan en el palco y se creen los protagonistas de la tarde, pasándose por el forro la opinión del público, que en absoluta mayoría solicita que la faena de un torero sea premiada con trofeos. El presidente está obligado a conceder la primera oreja cuando la petición es clamorosa, como ha ocurrido hoy en Zaragoza en el cuarto toro, con el que Antonio Ferrera ha estado soberbio de genialidad y torería, hasta el punto que tal parecía que cuando Lorca y Alberti sacaban a relucir en sus poemas aquello de “la gracia toreadora”, estaban pensando en el torero extremeño.

Me irrita también que los aficionados nos pasemos la vida lamentando que las figuras no se apunten a las corridas duras y difíciles y que cuando, como hoy Miguel Ángel Perera, lo hacen, los midan con el mismo rasero que si estuvieran delante de ese toro bonito, bien hecho y colaborador con el que habitualmente se anuncian, porque el que puede, puede y cartuchera al cañón. Al fin y al cabo no se sabe de ningún torero que esté en la cumbre del toreo sin merecérselo. Si lo hubiera se sabría. Y me irrita aún más porque, con esa actitud, lo único que van a conseguir los que son incapaces de comprender que cada toro tiene su lidia y que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, es que los cinco o seis que evitan que las taquillas críen telarañas, no se muevan de los cuatro o cinco hierros con los que construyen sus temporadas.

Desde que el toreo existe, los toreros que han arrastrado público a las plazas han seleccionado las ganaderías con las que mejor se entendían. Niccolò Paganini no utilizaba para sus conciertos un violín fabricado por el carpintero de su pueblo, sino un Stradivarius. Y los grandes pintores, cuando logran salir de la bohemia de sus comienzos, pintan con los mejores pinceles, con las pinturas de mayor garantía y en las mejores telas. Sencillamente, porque la mejor sinfonía suena con más pureza en los mejores instrumentos, y de dos pinturas igualmente buenas, es mejor la que está realizada con materiales de mayor calidad.

Síguenos

ÚLTIMAS NOTICIAS

Cargando
Cargando
Cargando

FERIA DE SANTIAGO

Sabor torero de Juan Ortega y valor de Víctor Hernández

Sabor torero de Juan Ortega y valor de Víctor Hernández

Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del arte y el de Los Santos de la Humosa por la valentía ante el tercero siendo volteado. Emocionante faena de Morante en una deslucida corrida de Puerto de San Lorenzo y La Ventana a excepción del buen tercero

Cargando

FERIA DE LA MADELEINE

Cuando fallan las espadas

Cuando fallan las espadas

Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine: Un faenón de Roca Rey al quinto, otra importante faena de Marco Pérez al encastado sexto y faena de peso de Borja Jiménez al buen primero

Cargando

FERIA DE SANTIAGO

Juan Ortega comparte la mañana con la afición de Santander

Juan Ortega comparte la mañana con la afición de Santander

Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción promovida por Ortega y que se ha desarrollado gracias a la colaboración con Lances de Futuro, el Ayuntamiento de Santander y la Federación de Peñas Culturales de Cantabria

Cargando
Cargando
Cargando