Veintidós temporadas después Enrique Ponce sigue asentado en la cima del toreo. Ese es un dato sencillamente abrumador e histórico. Dos décadas después, el maestro valenciano continúa regalando y regalándose un puñado de faenas que a final de año se quedan grabadas a fuego en la retina de todos. Y lo seguirá haciendo hasta que él quiera, eso seguro.
“Lo primero y fundamental para seguir es que uno es torero. Y no hay nada más que pueda influir en eso. Uno es torero, se siente torero y es lo que hace, torear”
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