Son muchas las temporadas en las que El Cid se mantiene en la cresta de la ola. Y por méritos propios. Su capacidad de sacrificio y de dar la cara en los momentos más oportunos le han sostenido firme entre los de arriba sin que nadie pudiese derribarlo. Ni los momentos más duros que azotaron a la persona pudieron con el torero. Fiel a una manera clásica y pura de entender el toreo, se ha ganado el respeto de la afición y profesionales y ahora goza de su condición de figura. Pero como tal, asume compromisos como hacer el paseíllo tres tardes en Sevilla y otras tantas en Madrid. Ferias que afronta con la moral por las nubes tras haber dejado huella en su paso por Castellón y Valencia. Sus retos, sus compromisos, sus pretensiones y su evolución como torero, son ejemplos a seguir para los que escalan hacia la cúspide.
“Estoy en mi mejor momento, disfrutando mucho. Me encuentro muy fino, con muchísima confianza conmigo mismo y espero que este sea un año importante y bonito para mí”
“Uno se siente figura cuando está arriba y las exigencias son máximas, cuando eres dueño de tu carrera, cuando toreas el día que quieres y la corrida que te gusta, cuando eres imprescindible en las ferias”
“Las prisas son malas consejeras, al toro hay que darle tiempo y también pausa, pero sin caer en la frialdad”
“Torear despacio no es parar a un toro, eso es imposible. Hay que acoplarse a su velocidad y el toro se va templando a lo largo de la faena”
“He mejorado con la diestra llevando a los toros más largos y profundos. Eso se logra gracias a un entrenamiento duro y una buena mentalización, pero sin salirte de tu concepto”
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