Ha sido la primera temporada de Justo Hernández en solitario, al mando únicamente de Garcigrande tras la partición de la ganadería con su hermana Conchita, ahora a la cabeza del otro hierro, Domingo Hernández. Ha devorado esos clichés y prejuicios que la afición siente al hablar del toro de las figuras. Y lo ha hecho con un toro nada fácil, que es justo lo contrario de lo que se puede pensar, que requiere de un conocimiento técnico para llegar a su fondo
