La Navidad no parece haber arreglado nada. Ni la concesión, leve, de Canorea, ni el ambiente navideño, ni el frío ambiental, ni los telediarios anunciando que la crisis no escampa por ahora, que más adelante veremos, ni el mensaje conciliador del Rey, ni el parón de la Liga, ni las rebajas que a todo el mundo alcanzan… nada parece, al menos parece, haber cambiado la situación. Sevilla se quedará sin los cinco, los cinco sin Sevilla y lo que es peor el toreo tocado. Una manera como otra cualquiera de que un conflicto personal o individual se convierta en un drama general. Los intereses particulares de espaldas a los intereses generales. Claro que la situación no da derecho a otra cosa que a la queja y eso hago, dolerme como tantos otros. Lo escribí el primer día, todos pierden, todos perdemos. Al menos de momento. Mañana quién sabe si se hace de día y esa patada al avispero hay que valorarla en positivo pero... hasta donde sabemos, no pinta bien.
