Saúl Jiménez Fortes perdió con la espada la puerta grande en una tarde rotunda, la mejor de su carrera en Madrid, con dos obras de pureza y hondura emborronadas con la espada. En Telemadrid, el diestro malagueño se manifestaba así a la muerte del quinto:
"Ha sido muy bonito, aunque he sentido unas emociones un poco contradictorias. Pero ha sido bonito, emocionante, la pasión... he pasado mucho miedo con el toro también, pero también mucha libertad, capacidad de poder expresarme y romperme con él, y ha sido bonito. La pena ha sido la espada en los dos toros".
"El reconocimiento de Madrid con esos oles tan roncos ha sido muy emocionante. Desde aquí me gustaría mandar un abrazo al maestro Curro Romero que ha tenido un detallazo conmigo y está viendo la corrida. No me he atrevido a brindarle ningún toro porque he pasado mucho miedo pero desde aquí le saludo".
En su primer turno también perdió con la espada una oreja de peso tras la sentida obra que le firmó al segundo de Araúz de Robles, del que decía: "Le veía un fondo muy bueno al toro de humillación y de lentitud. No sabía el recorrido que iba a tener y sobre todo lo que iba a durar, eso era lo que más me preocupaba, por eso no lo he brindado. Pero he ido construyendo la faena poco a poco y lo he podido disfrutar y torear a gusto. Estaba la cosa muy emocionante y caliente, es una pena no haberlo matado a la primera".

