BENLLOCH EN LAS PROVINCIAS
Lorenzo al natural I Vicente CanellesLorenzo al natural I Vicente Canelles

Lorenzo se cuela en el duelo de valencianos

José Luis Benlloch
sábado 30 de agosto de 2025
Tres exquisitas faenas del toledano le sitúan como triunfador de la tarde

¡Hay Dios!, seguro, que me digan sino porque después de como cogió el primer toro de la tarde a Román no nos estamos lamentando de lo peor. El toro de Algarra, puro lujo en la presentación, lo que se dice un dije, le atrapó con violencia al entrar a matar. Al sentirse herido se rebeló el toro, le buscó certero, le metió el pitón por debajo del chaleco y lo zarandeó con saña en momentos interminables. Inerte Román, perdido el pitón en las entretelas de la camisola, el trance duró una eternidad sin que nadie supiésemos si el pitón había hecho carne. Camino de la enfermería en brazos de las asistencias se repuso Román, recobró la conciencia que parecía haber perdido en el zarandeo, sacó la raza de valiente, orgullo en estado puro, y volvió a la cara del toro para ratificar la victoria del hombre sobre el animal. Román recogió la justa ovación que merecía su gesta y se retiró por su pie a la enfermería desde donde lo trasladaron al hospital. Las diversas fracturas costales de las que habla el parte médico no fueron nada para lo que pudo ser.

"Angustiosa cogida de Román que se salda con una paliza de época"

La corrida estaba planteada bajo el argumento de lo que debería ser el arranque de una bonita historia de rivalidad entre Román y Navalón, dos culturas distintas, dos valencianos en el redondel, la capital y el interior, ambición frente ambición, dos gallos en un mismo gallinero, en este caso en el mismo ruedo, Requena. Ese era el argumento de la corrida de la Vendimia 2025 que había preparado con buen sentido del espectáculo los hermanos Martí. Tras el incidente inicial toda la teoría saltó por los aires a la vez que se colaba en la trama el tercer hombre del cartel, Álvaro Lorenzo. El toledano redondeó una tarde excepcional. Si en tantas y tantas ocasiones se dice que un toro, una tarde le quitan el sitio a un torero, la de ayer en Requena necesariamente se lo debe haber dado a Lorenzo. Encontró el sitio y a buen seguro el gusto por torear en los tres que tuvo que despachar por la cogida de Román. Lo hizo asentado, con gusto exquisito, con los tiempos y cadencia que pedía cada toro, al de Algarra y a los dos adolfos que le correspondieron en suerte, en realidad suerte reciproca de toros y torero. Al primero le cortó una oreja porque el presidente a esas horas debía estar sumido en los brazos de Morfeo, le cortó otra al extraordinario cuarto porque se demoró con la espada y las dos del último tras faena de extenso metraje mientras se intentaba convencer al usía que lo indultase. Y no por extensa perdió interés ni calidad, toro y torero mantuvieron el nivel y la emoción que genera la bravura y el regusto del buen toreo.

Cogida de Román I Vicente Canelles

Cogida de Román. Vicente Canelles

Navalón por su parte dio la cara, respondió al reto en los dos toros que estoqueó. Hay torero y bueno. Compareció hambriento de gloria, arrancó lanceando por templadas verónicas y su faena al toro de Algarra tuvo el anclaje que da el valor natural, ni un mosqueo, ni un paso atrás, aguantó lo que tuvo que aguantar y templó con seguridad. El día que se quite una gestualidad más propia de su etapa novilleril todavía se le verá mejor torero. Dio la vuelta en su primero por mor de la espada y le cortó una oreja de ley al de Adolfo Martín al que toreó con los mismos planteamientos de serenidad y valor.

"Samuel Navalón no se achicó y dio la talla en tarde de toros bravos"

Todos ello fue posible por el excelente juego de los toros. De los de Algarra y de los de Adolfo Martín, dos conceptos de bravura diferentes y ambos necesarios en pro de la variedad. Al cuarto de la tarde, de nombre Madroñito, de señera familia en la casa, feo como como un cangrejo y bravo como un tejón, se le dio una merecida vuelta al ruedo. Exageradamente playero, terciado de romana y de desbordante clase, embistió haciendo surcos con el hocico y otro tanto se puede decir del mejor presentado sexto, de nombre Bonito, para el que se le pidió el indulto. Dos ejemplos de cómo embisten los que embisten de su linaje. Dos maravillas premiadas con sendas vueltas al ruedo.

Final feliz, por esta vez hubo toros y hubo toreros, buena organización y diría que para tanto gozo faltó público. Ellos se lo perdieron.

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