Damián Castaño fue el invitado este martes a la sede del Excelentísimo Club Taurino de Bilbao, que acogió un coloquio que congregó a un gran número de aficionados. El acto lo descorchó Juan Manuel Delgado, presidente de la entidad, e Íñigo Crespo fue el encargado de moderar una charla en el que el diestro salmantino se mostró orgulloso de "sentirse torero de Bilbao, un título oficioso del que pocos toreros han podido hacer gala", dijo.
Damián Castaño puso en valor sus tardes en Bilbao, destacando que le han abierto muchas puertas en el circuito de las corridas duras y le han acercado mucho al público francés, que suele poblar los tendidos de Vista Alegre. En este sentido, recordó aquellas temporadas suyas que empezaban el 15 de agosto y terminaban el 8 de septiembre.
El torero charro habló de su idilio con la ganadería de Dolores Aguirre, con la que ha triunfado en los últimos tres años en Bilbao y frente a la que protagonizó una gesta este mismo año en la Feria del Aficionado de San Agustín del Guadalix. También rememoró la tarde de Santander con los toros de Miura, compromiso que afrontó con una cornada muy reciente de la cual recibió el alta el día antes de torear, cuando apenas se tenía en pie. Durante el coloquio, recordó cómo logro mentalizarse para lidiar la corrida y sobreponerse a la fiereza de su lote.
Por último, afirmó afrontar el futuro con ilusión, considerando que se encuentra bien posicionado para la próxima temporada, en la que espera volver a estar anunciado en las Corridas Generales.


