El toreo no tiene fronteras, la expresión, el dominio, la reunión entre toro y torero son elementos tan vigorosos que conectan con el público que asiste a los toros, pero también puede llegar a una diminuta aldea perdida de Kenia en la isla de Rusinga, al noroeste del Lago Victoria. En Kaswanga trabaja Javier Frías como voluntario del Proyecto Milman iAttract para ofrecer cuidados y oportunidades a los huérfanos y niños vulnerables de la zona. A Javier, aficionado y seguidor de Diego Urdiales, se le ocurrió descargar a duras penas -con los precarios medios que hay allí- uno de los grandes triunfos del torero riojano. Aquellas imágenes dejaron fascinados a un grupo de chicos que estaban alrededor del móvil.
El suplemento del diario El Mundo La Otra Crónica, de la mano de Zabala de la Serna, aborda en la edición de hoy una historia repleta de humanidad y de por qué desde un lugar tan olvidado para el Primer Mundo ven con total naturalidad la tauromaquia. El reportaje cuenta con el testimonio de Diego Urdiales quien explica cómo le llegó la foto que ilustra el texto y “la mezcla de satisfacción y emoción” que sintió al conocer la historia. Después, han visto otras grandes faenas del torero arnedano. Hoy, esos chicos, a miles de kilómetros de La Rioja, también son urdialistas.
Grupo de niños en Kenia mirando un teléfono con atención
