Esta tarde Lama de Góngora hará el paseíllo en solitario La Maestranza. Un gesto de torero, un órdago que asume con plenas garantías de salir vencedor. En la memoria está aquella tarde en la que siendo todavía novillero sin caballos abrió la Puerta del Príncipe. Ahora, dos años después de su explosión, está dispuesto a que la historia se repita. “Ha sido todo muy meditado, estoy cargadísimo de ilusión y no quiero que suene a tópico porque no lo es. Espero que toda esa ilusión se transforme en entrega, ganas y un triunfo fuerte”, afirma el novillero sevillano.
“Creo que es un gesto de torero para dar un golpe sobre la mesa y mostrar que estoy aquí de verdad. Es también una gran oportunidad de expresar en la plaza y a la afición de Sevilla que quiero ser figura del toreo”, asegura el del Arenal.
Para Lama de Góngora, Sevilla lo es todo para él. “Es una plaza que no sabría cómo definirla porque un día te trata muy bien y otro te hunde, un día te ama y otro te desenamora de ti… La Maestranza es mi casa, mi vida y la plaza en la que se sueña cuajar un toro algún día. Sin duda que una tarde como la que voy a afrontar tenía que ser en la que para mí es la plaza más importante del mundo”.

