Tradición no significa renunciar a la innovación. El camino para lograrlo es investigación y desarrollo, I+D lo llaman en el lenguaje actual y el toreo, que precisa no quedarse atrás en el avance de la sociedad, es capaz, desde el máximo respeto a lo propio, de sumarse a esa corriente y darle paso al trabajo de gente imaginativa dispuesta a avanzar e incluso de añadirle un eslabón más a la fórmula y convertirla en investigación, más desarrollo, más inversión o sea I+D+I. Es el caso de Jorge Ibáñez, matador de toros, ganadero, agricultor y evidente emprendedor. La historia comenzó con la fabricación de ayudas, las llamadas espadas simuladas, utilizando fibra de carbono, todo un éxito, que sustituían con gran ventaja a las de madera que se utilizaban tradicionalmente o a otras metálicas más modernas, pero más pesadas.
El origen de las espadas de fibra de carbono estuvo en la propia (mala, por cierto) experiencia de Jorge y en los medios de que disponía a través del departamento de investigación de la empresa familiar que fabrica los internacionalmente famosos cascos para motoristas NZI, siglas que corresponden al nombre del cabeza de familia, Nazario Ibáñez.
I+D+I: Jorge Ibáñez insiste en la búsqueda de mejoras de los trastos de torear
En ese tiempo, cuenta Jorge, "se utilizaban las que llamábamos ayudas mejicanas que estéticamente eran muy bonitas, pero pesaban mucho. Y cuando un toro te complicaba y tenías que coger la muleta con la mano derecha, llegaba un momento en el que no podías con ella y lo pasabas mal, perdías el dominio de la muleta y no podías torear. Yo mismo llegué a experimentar esa sensación. Así que tras una mala experiencia personal comencé a investigar a la búsqueda de una solución. Pretendía una ayuda que fuese bonita, con los canales de una espada de verdad pero que pesase mucho menos".
-Tras una primera experiencia con titanio que desechó por diversos motivos, dio con la fórmula de la fibra carbono. ¿Qué virtudes tiene?
-Es muy resistente y pesa entre cien y ciento veinte gramos frente a los cuatrocientos o quinientos gramos que pesaba la llamada ayuda mejicana que se utilizaba.
-¿Son irrompibles?
-Te diría que casi, pero cuando un toro te hace palanca se rompe.
-¿Han surgido imitadores?
-Ante la buena aceptación que tuvieron las nuestras, otros fabricantes se decidieron también a hacer ayudas de fibra de carbono. Aprovechaban un palo de golf, le ponían un clavo en el extremo y el resultado era una ayuda de aspecto redondo, sin los canales que hacen parecer la nuestra a una espada auténtica. Resultaban poco estéticas.
-Aprovechaste para desarrollarla, supongo, alguno de los medios y la tecnología de la casa, la de los NZI,
-Sí. Se hace prácticamente igual que un casco. Tenemos unos moldes previos con la forma de las espadas en los que se introduce la fibra y para endurecerla se ponen a ciento ochenta grados de temperatura durante un tiempo determinado.
-Te copiarán.
-Esto es un mercado abierto y lo pueden hacer, pero no será fácil porque cada molde puede valer ciento cincuenta mil euros y además hay que contar con los hornos que también valen una fortuna. Nosotros tenemos la ventaja de que ya los tenemos para la fabricación de los cascos. Por eso es difícil que tengamos competencia.
Con más pico o con menos, con más panza o más chicos… la personalización de los avíos de torear para cada espada…
El resultado ha sido todo un éxito de aceptación, prácticamente el ochenta por ciento de los matadores llevan la ayuda de fibra de carbono de Jorge que no se conformó con ese primer éxito y ahora ha extendido sus inquietudes de emprendedor a la fabricación de capotes y muletas con una esperanzadora acogida.
-Vendemos calidad. Esa es nuestra bandera. La calidad del capote, del cosido y también el que tanto capotes como muletas los personalizamos al gusto de cada torero.
-Ha sido fácil.
-Nada es fácil si quieres dar un paso más en un tema ya consolidado de años. La primera dificultad que tuve fue la de encontrar las telas adecuadas. Me llevó un tiempo. Las que encontraba no daban los vuelos que me gustaban hasta que por fin di con las adecuadas y empezamos a fabricar los capotes y las muletas.
-¿Qué cualidades buscabas que tuviesen?
-El apresto y el grosor adecuado era un objetivo muy concreto. Uno y otro son las cualidades más importantes para que el producto final tenga buen vuelo, para que se abra bien y a la vez también para que permitan torear bien las tardes de viento.
-Y las encontraste.
-Sí. Las telas elegidas definitivamente en el caso de las muletas son la que llamamos de lana, tejido muy parecido al algodón y la de fibra que es un poco más dura, mientras la que utilizamos para el capote es un carmesí con más grosor o menos para conseguir que sean más duros o más blandos. Todo depende de los gustos o las formas de torear de cada matador. Es muy importante que los matadores se sientan a gusto e identificados con sus trastos.
-Con ese objetivo, el que los matadores se sientan a gusto ¿hay otros matices y detalles?
-Claro, también hay que tener en cuenta el corte específico que le guste a cada torero. Los hay que prefieren las muletas con más pico, otros con más panza, otros piden más vuelo… es muy personal. Cada cual, sobre todo los matadores, tienen o piden un corte exclusivo con el que se identifican y que atendemos. Nos mandan el patrón o nos explican sus deseos y nos ajustamos a ello. Y lo mismo con los capotes.
-No será fácil supongo atender todos los gustos.
-No, pero hemos encontrado la fórmula de lograrlo. Fabricamos, tanto capotes como muletas grandes, sin acabar de definir el corte o la forma, tampoco las dimensiones y posteriormente los ajustamos a la demanda cada torero.
Roca Rey ha hecho un encargo de cincuenta capotes y cincuenta muletas para los alumnos de las escuelas
Todo ello, asegura, permite una rapidez en la fabricación y en la entrega que establece diferencias respecto a la competencia, de tal manera que de un día para otro puede entregar cualquier encargo. Más allá de las formas, en los productos NZI destacan los cosidos, que fruto del carácter perfeccionista de Jorge no solo están muy bien hechos sino que aparecen muy estéticos.
-Buenos, bonitos y ¿baratos?
-De precios estamos a la altura de la competencia.
-Por cierto, parece que se ha acabado aquello de engomar los capotes.
-Los engomaban para conseguir un capote duro, pero ya no es necesario ni se lleva. Desde José Tomás y Morante lo que se lleva es el capote blando. La tendencia de los últimos años son los capotes lacios.
Cinco meses después de poner en marcha el proceso se fabrican un mínimo de diez capotes y quince muletas todas las semanas, lo que viene a demostrar la gran aceptación que han tenido los NZI. El pedido más espectacular, que habla claramente de lo acertado del producto, lo ha hecho Roca Rey, que encargó cincuenta capotes y cincuenta muletas para una donación que hizo a las escuelas taurinas de Andalucía.




