Debutaba De Miranda en Olivenza y dejó su carta de presentación de valor seco en un quite por saltilleras que remató con un par de gaoneras. Por si eso era poco, se fue a los medios con la muleta y allí instrumentó una serie por alto sin mover un milímetro los pies que arrancó los olés del público. Pero es que además, el onubense cada vez torea mejor, con más reposo y muchos más recursos. Firmó una actuación variada, valiente, por ambos pitones. Y si bueno fue el torero en redondo, ligando muletazos solo girando talones para llevar al de Domingo Hernández cosido a la bamba, sensacionales fueron los naturales enfrontilados, dando el pecho. Epilogó con manoletinas mayestáticas. Dos orejas y vuelta al ruedo para Altanero-111.
