TAL DÍA ESTA SEMANA… 19 DE MARZO DE 1996

Apoteosis valenciana en la Nit de la Cremà

Alfonso Ávila
jueves 19 de marzo de 2026
José María Manzanares, Enrique Ponce y Vicente Barrera cortan seis orejas a los toros de Luis Algarra el día de San José

La primera mitad de aquel festejo transcurrió dentro de la normalidad más absoluta, es decir, no hubo motivos para echar cohetes pese a que era el día culminante de la fiesta del fuego. Sin embargo, a partir del cuarto toro, la decoración cambió por completo. "La mecha la enciende José María Manzanares, con su segundo toro. La faena lleva la marca propia de su toreo y se va desgranando muletazo a muletazo, es un monumento al buen torear que tiene el premio de las dos orejas. El veterano diestro pone muy alto el listón. ¿Serán capaces Ponce y Barrera de estar a la altura del maestro? Lo están. Y de qué forma. Enrique, espoleado por lo admirado a su maestro, se juega la vida ante el toro más complicado de la corrida y también le corta las dos orejas", escribió José Luis Benlloch.

Vicente Sobrino, en su crónica de Diario 16, decía: "El quinto toro tapó su presencia por su descaro de pitones. Un toro para medir a un torero. Ponce no lo dudó. Se llevó el toro a los medios, donde sabía que iba a pesar mucho, y allí se jugó la vida. Aguantó gañafones por uno y otro pitón; apuró al máximo la llegada del toro a su jurisdicción. Le tragó y se descaró con osadía. Ponce, todopoderoso, llevó la tensión y angustia a los tendidos. Un torero cuya dimensión parece ilimitada. El final, un desplante ofreciendo su pecho al toro: o tú o yo. Ganó el torero. Ponce quiso poner más claro quién es el que manda en el toreo".

Con la tarde embalada, Manzanares y Ponce tenían a esas alturas asegurada la puerta grande, quedaba la incógnita de qué sería capaz de hacer Barrera. Vicente, doblemente estimulado, no quería marcharse a pie de la plaza. Le tocó uno de los mejores toros del encierro de Algarra y no defraudó, tal y como resumió Vicente Zabala en ABC. "Barrera montó un auténtico tacazo en el que cerraba plaza. Vertical, estoico, amanoletado, el nieto de aquel Barrera de principio de siglo puso la plaza boca abajo. El bravo toro de Algarra repetía sin cesar…". Otras dos orejas. Al final, a pocas horas de la cremà, el coso de la calle de Xàtiva encendió su particular castillo de fuegos artificiales. Es la última apoteosis de José María Manzanares en Valencia.

Tras la corrida, declaraban los diestros: "Me he tenido que jugar la vida con ese peligroso quinto para demostrar quién soy. El toro era imposible, con una violencia y un cuello que si te cogía te destrozaba. Pero tenía que demostrar que si estoy ahí es por algo…", afirmaba Ponce.

Por su parte, Vicente Barrera se mostró exultante por el triunfo: "Conseguí remontar una tarde que Manzanares y Ponce me habían puesto muy complicada". Los jurados unánimemente se inclinaron a las pocas horas por testificar que la faena del valenciano a ese toro había sido la más completa del recién finalizado ciclo josefino. "El público y el toro de Algarra me lo pusieron en bandeja. Eran mis dos primeras orejas a un toro en Valencia".

Lleno total en la última de la Feria de Fallas de Valencia. Se lidió un toro de Sancho Dávila (1º) y cinco de Luis Algarra, flojísimos los tres primeros que fueron pitados en el arrastre y ovacionados el buen cuarto y el sexto. José María Manzanares (silencio y dos orejas), Enrique Ponce (saludos y dos orejas) y Vicente Barrera (silencio y dos orejas).

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