La primera parte de la corrida de Saint Sever estuvo protagonizada por tres toros bien hechos, estrechos de sienes, monopicados y justos de fuerzas. El de mayor transmisión fue el tercero. Distraído y bajo de raza el segundo, mientras que el primero cumplió. Se ovacionó en el arrastre a primero y tercero.
Sebastián Castella cortó una oreja tras una faena plena de sutileza y suavidad a un toro de buena condición pero no sobrado de fuerza. Juan Ortega le hizo cosas bellísimas al segundo. Los detalles del sevillano, como pinceladas sueltas, estuvieron llenos de torería. Tristán Barroso, por su parte, marró con la espada una buena faena, especialmente en el toreo sobre la mano derecha. Antes se lució con el capote. Su entrega no tuvo el premio que merecía.
Los relámpagos y truenos se hicieron sentir a la muerte del tercero. Amenazaba la lluvia. Salió entonces un cuarto de corta y rebrincada embestida. Sebastián Castella logró una faena meritoria, de mucho pulso, rematada de una estocada que le valió la segunda oreja para su esportón.
Cuando salió el quinto, se desató la tormenta junto a un aguacero tremendo. Soplaba tanto el viento que los toldos que protegen el tendido alto de sombra amenazaban con caer sobre el tendido. El público se refugió entonces debajo de los pasillos de la plaza. Juan Ortega, a pesar de las circunstancias adversas, inició su faena sentado en el estribo por alto para proseguir de pie y con mérito en una faena sobre ambos lados con la pañosa. De la estocada salió cogido sin consecuencia por la faja de su taleguilla. Dos orejas que no paseó tras suspenderse el festejo a la muerte de este toro.
Saint Sever (Francia), domingo 28 de junio. Toros de El Pilar, bien presentados y de desigual juego en conjunto. Mejores primero y tercero. Sebastián Castella, oreja y oreja; Juan Ortega, ovación con saludos y dos orejas; y Tristán Barroso, ovación con saludos en el único que estoqueó. Entrada: Tres cuartos de plaza. El festejo se suspendió a la muerte del quinto por una tremenda tromba de agua.
