La Pincelada

Muy bueno tendrá que ser el Mesías

José Luis Benlloch
sábado 03 de enero de 2015

Es nuestra última esperanza, así se llame Belmonte o El Cordobés por ir de extremo a extremo, pero un tío que cale en la sociedad, esa es la clave para acabar con la atonía. Si alguno más metiese el hombro mejor, pero...

En estos días de buenos deseos y propósitos de enmienda, en Aplausos queremos ir más allá de los formulismos protocolarios y reafirmarnos en nuestra vocación de promoción y difusión de la Fiesta, en nuestra defensa de sus mejores valores que no cabe duda es el camino más fiable para rescatarla del estado de inanición mediática, administrativa e interesada en el que subsiste. Felicidad, salud y fuerza para lograrlo es lo que hace falta y lo que les deseamos. Eso y que la Santa Providencia, eso sobre todo, alumbre un gran torero, un Mesías y a su espera estamos.

No podemos olvidar que no se conoce otra fórmula reparadora en el toreo que la de un Mesías aparecido de no se sabe dónde ni cómo ni cuándo ni por qué. Nunca nadie ayudó a la Fiesta ni hubo medidas ni pócimas salvadoras, entren en las hemerotecas y comprobarán que el rosario de lamentos y quejas de los aficionados siempre existió y siempre fue el mismo: los empresarios poderosos y/o pícaros, los toros chicos, las influencias interesadas, el egoísmo de las figuras, la mala praxis de la prensa, el precio de las localidades… nunca nada se solucionó y aún así llegamos hasta este 2015 con muchas satisfacciones en el alma de aficionado gracias a los Mesías sucesivos que aparecieron por generación espontánea. Y si ahora la situación es más angustiosa que nunca, el nuevo Mesías aún tendrá que ser mejor torero de lo que fueron los anteriores Mesías que en el toreo hubo.

Esa es la esperanza principal, porque si tenemos que esperar a que esto se salve de otra forma apañados vamos: entre unos porque no tienen interés alguno en salvar nada y otros porque no tienen medios, estamos pillados. La Administración desde luego no va a ser, desde siempre sólo les gustó hacer reglamentos aunque luego no los hiciese cumplir, eso y recaudar; los empresarios unos andan deprimidos y otros sin plazas y todos en general sin material nuevo, ojo al detalle, cuidado con el envejecimiento artístico del elenco; las figuras, a la suya, como siempre; los que no son figuras intentando salvarse; los novilleros intentado nacer; los ganaderos a lo que les ordene el mercado; la prensa a ver si esto se mueve y hay más clientes… lo dicho, dependemos de un Mesías, es nuestra última esperanza, así se llame Belmonte o El Cordobés por ir de extremo a extremo, pero un tío que cale en la sociedad, esa es la clave para acabar con la atonía. Si alguno más metiese el hombro mejor, pero... yo ya no creo en los programas ni en los programadores. Sobre todo porque me jode sentirme engañado.

El artículo completo, en su Revista APLAUSOS de esta semana

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