El primero embistió con genio en los capotes y se paró en el último tercio. No porque no lo tuviera dentro, sino porque se negó a pelear, por lo que poco pudo hacer Antonio Linares más allá de porfiar. No obstante, paseó una oreja impulsada por los numerosos partidarios presentes.
Darío Domínguez se enfrentó a un antagonista incierto. Le faltó mayor rodaje a su matador, que se enredó con el descabello. Silencio tras aviso.
Miguel Andrades se estiró con gusto en el recibo a la verónica al tercero, al que banderilleó con acierto desigual. Las codiciosas acometidas iniciales del astado se tornaron en renuncia a la pelea a las primeras de cambio. Mató a la primera y a sus manos fue una oreja.
Poco pudo rascar Antonio Linares del cuarto, de Los Ronceles, bronco y descastado, al que mató deficientemente a la segunda. Silencio tras leve petición.
Aunque lo intentó, Darío Domínguez no tuvo opción frente al descastado quinto, que se negó a embestir nada más iniciado el último tercio. Silencio tras aviso.
Miguel Andrades se enfrentó en sexto lugar a un enclasado toro de Los Ronceles con la fuerza en el alambre. Aunque protestado, se mantuvo en el ruedo después de un vistoso tercio de banderillas cerrado con un par sentado en una silla. Con el toro defendiéndose por la falta de empuje, Andrades paseó dos orejas tras tumbar a su antagonista a la primera.
Pedro Muñoz (Ciudad Real). Martes 4 de agosto de 2026. Cuatro toros de Ignacio Frías y dos de Los Ronceles (4º y 6º). Muy deslucidos en general, a la defensiva en el último tercio. Algo mejor el sexto. Antonio Linares, oreja y silencio tras leve petición; Darío Domínguez, silencio tras aviso en ambos; y Miguel Andrades, oreja y dos orejas. Entrada: Casi media plaza.

