Tras la rápida devolución del primero, salió el sobrero, reseñado como primer reserva de Núñez del Cuvillo. Morante de la Puebla lo recibió con cuatro lentas verónicas y una media. El toro salió suelto al sentir el hierro por primera vez, aunque cumplió correctamente en el segundo encuentro, antes de que Fernando del Toro lo lidiara con capotazos largos. Morante comenzó la faena con ayudados por alto y continuó con dos series en redondo, toreando con su particular empaque y aprovechando la bondadosa embestida del animal. Por el pitón izquierdo encontró mayores dificultades, aunque logró meterlo en la muleta para dejar una buena serie. De nuevo por el derecho, el toro comenzó a acusar el esfuerzo y el sevillano decidió irse en busca de la espada. Todavía dejó una última tanda al natural, con dos muletazos extraordinarios y un molinete invertido. Ejecutó después un gran volapié, aunque perdió la muleta en el embroque, dejando una estocada entera en la yema. El Bibio se pobló de pañuelos y Morante de la Puebla cortó las dos orejas.
Mientras arreciaba la lluvia, el público entonó el cántico de "Toros en Oviedo". Salió en segundo lugar un colorado de Núñez del Cuvillo, muy atacado de kilos, al que se cuidó en el tercio de varas. Falto de fuerzas, el toro obligó a José María Manzanares a administrarlo, logrando templarse y ligar algunos muletazos a media altura. Fue una faena larga, desarrollada entre la boca de riego y el tendido de sol, en la que los mejores momentos llegaron con la mano izquierda. A la hora de matar, Manzanares pinchó en la suerte de recibir y repitió el intento, dejando en esta ocasión una estocada en lo alto. El toro se echó al tiempo que sonaba un aviso. Hubo una petición minoritaria y el alicantino fue ovacionado.
Pablo Aguado recibió al tercero con sentidas verónicas antes de que el de Núñez del Cuvillo se arrancara al caballo de puerta. El sevillano firmó después un gran quite por chicuelinas, rematado con una media y una brionesa, y todavía añadió cuatro capotazos a una mano por el pitón derecho, cerrando con otra brionesa. Iván García y Sánchez Araujo saludaron tras un gran tercio de banderillas. Pablo Aguado brindó entonces al público y comenzó la faena de rodillas con ayudados por alto, desatando el entusiasmo en El Bibio. Con la derecha se gustó en series de gran expresión, rematadas con trincherazos, mientras que al natural toreó al ralentí y con un gusto exquisito. La faena alcanzó un gran nivel y Aguado la remató por el palo de Mondeño, dejando después una trinchera eterna. Se tiró a ley y dejó una estocada ligeramente desprendida. El público pidió incluso el rabo y el sevillano cortó dos orejas, mientras que el gran toro de Núñez del Cuvillo fue despedido con una fortísima ovación.
Morante de la Puebla comenzó la faena junto a las tablas con muletazos por alto. Poco a poco fue construyendo un trasteo de mérito por ambos pitones, poniendo el torero la disposición y el temple que le faltaban a un animal que se movió con bondad, aunque sin apenas brío. La banda interpretó "Caridad del Guadalquivir" durante la faena. Morante pinchó antes de dejar una estocada corta en lo alto. Hubo una petición minoritaria y el diestro fue ovacionado.
José María Manzanares recibió al quinto con verónicas. Ya con la muleta, logró encelar a un toro de embestida irregular, que mostró además tendencia a meterse por dentro por el pitón derecho. El alicantino fue construyendo la faena con paciencia y dejó sus mejores momentos en una tanda al natural en el tramo final, que levantó los aplausos del público. A la hora de matar dejó un pinchazo hondo y sonó un aviso antes de que necesitara dos golpes de verduguillo. Manzanares fue ovacionado.
Pablo Aguado volvió a lucirse con el capote ante el sexto, destacando especialmente un galleo por chicuelinas que arrancó otra ovación de los tendidos. El de Núñez del Cuvillo se fue después a los pechos del caballo, al que estuvo a punto de derribar, y Aguado dejó un quite por tafalleras. En banderillas, Iván García firmó una gran actuación de lidia. Ya con la muleta, el sevillano fue ligando las tandas en redondo pese al molesto calamocheo del animal. También logró acoplarse por el pitón izquierdo, aunque sin poder terminar de bajar la mano. Cerró la faena andando al toro por la cara y se fue tras la espada, dejando una estocada atravesada de escaso efecto que precisó de un golpe de cruceta. Cortó una oreja.
Gijón . Sábado 15 de agosto de 2026. Toros de Núñez del Cuvillo, (1º Bis), 3º ovacionado en el arrastre; para Morante de la Puebla, dos orejas y ovación; José María Manzanares, ovación tras aviso y ovación; y Pablo Aguado, dos orejas y oreja. Entrada: Casi lleno.

