Quizás la mayor parte de la responsabilidad de esa realidad alcance a las empresas, que se han sometido en demasía a las exigencias de las primeras figuras poco proclives a competir con los jóvenes -no tan jóvenes en algunos casos-, que venían apretando para intentar colocarse en el pelotón de cabeza de la carrera. Es bien cierto que el toreo ha vivido una época en la que la renovación del escalafón en sus diez primeros puestos ha permanecido estancada. Quizás la mayor parte de la responsabilidad de esa realidad alcance a las empresas, que se han sometido en demasía a las exigencias de las primeras figuras poco proclives a competir con los jóvenes -no tan jóvenes en algunos casos-, que venían apretando para intentar colocarse en el pelotón de cabeza de la carrera. Y así se han repetido años y años los carteles, perdiendo frescura e interés la oferta al aficionado y al público en general.
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