El pasado 27 de mayo tuvo lugar, en el Teatro Rojas de Toledo, la entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes del año 2024, que, como es habitual, presidieron sus majestades los Reyes de España, acto que estaba previsto para el 20 de enero pero la ceremonia fue suspendida tras el trágico accidente ferroviario de Adamuz. Y un año más, creo que ya van cinco, el toreo se quedó sin medalla, como si no existiera. Y todo ello porque a los políticos que mandan no les gusta la tauromaquia. No les gusta el toreo, pero sí les gustan los muchos millones que reciben del mismo. Aproximadamente, el toreo en 2025 generó unos 4.500 millones de euros en la economía española, y el Estado ingresó unos 40 millones de euros en concepto de IVA.
No solo niegan la Medalla de Oro de las Bellas Artes al toreo, sino que obstaculizan y persiguen el toreo allí donde pueden y de todas las formas posibles. La última cacicada ha sido en Asturias. Allí, el bloque de izquierdas ha logrado sacar adelante, por 23 votos frente a 22 (PP+VOX), una propuesta para prohibir la entrada de menores de 18 años a espectáculos taurinos. Hace años, Podemos publicó que la ONU había llamado la atención a España para que prohibiese la entrada en los toros a los menores de 18 años e incluso que les prohibiese asistir a las escuelas taurinas. Falso. Fue un Comité de Derechos de los Niños formado por dieciocho miembros que no representaban a país alguno, todos de zonas donde no conocen nada de la tauromaquia, y nunca ese acuerdo fue votado en la ONU. Sobre el tema de la influencia de ver toros en los menores de edad solo hay publicados, que yo conozca, tres documentos científicos serios, que son los siguientes:
-Estudio encargado por la Comunidad de Madrid a cuatro equipos de tres universidades distintas, y coordinado por el profesor Enrique Echeburua Odriozola (1999), hoy catedrático emérito de Psicología Clínica en la universidad del País Vasco.
-Un estudio realizado en México por el doctor Juan Cárdenas, psiquiatra infantil (2017).
-Una tesis doctoral del doctor David Guillén en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (2017).
Los tres concluyeron lo mismo: "No se encontraron repercusiones negativas en menores de 18 años".
Ante tantas dificultades como ponen a la tauromaquia uno se pregunta: ¿no sería más democrático, incluso más honesto, dejar que cada uno vaya o no vaya a los toros, y en todo caso intentar convencer mediante la palabra -no con la violencia como hacen a veces o prohibiéndolos- para que los aficionados dejen de serlo y cuando nadie vaya a una plaza de toros dejaría de existir el toreo? Es una Fiesta que gusta a miles de personas de las ciencias, las artes, las letras, es el arte que más inspira, con gran diferencia, a las demás artes. ¿Todas esas personas están equivocadas y ellos son poseedores de la verdad absoluta? Su forma de actuar es típica de tiranos, totalitarios, que quieren imponer su voluntad sobre los demás por ley, privando de la libertad de ir a los toros a los menores de 18 años a sabiendas de que ver torear no tiene influencia negativa sobre ellos.
No respetan a los que piensan diferente. Pero la reacción ha sido contundente, pues cuanto más persecución más afición, y cuantos más obstáculos ponen a la tauromaquia más aficionados hay. Esta temporada se está poniendo el cartel de "No hay billetes" con gran frecuencia y los tendidos de las plazas se ven poblados de jóvenes como nunca se habían visto, tendencia que aumenta a medida que avanza la temporada.

