Miraban El Juli y Manzanares desde el “gallinero” de invitados del Congreso. Allí donde se prohíbe aplaudir. Abajo no se prohíbe aplaudir. Ni jugar con el móvil, ni guasapear con la novia, la querida o el chimpancé. Miraban desde la barandilla, traje y corbata obligatoria, sin teléfono, porque lo retienen a la entrada. Abajo se puede ir como Chesús de la Chunta Aragonesista, fugado de un baño y de una pastilla de jabón desde hace años. Abajo, sus señorías pueden comportarse de forma cualquiera. Los invitados, en el Congreso, no. Recuerdo a mi madre: “Hijo, allí donde fueres, haz lo que vieres”. Aquí de coña, má. Primero porque no te lo dejan hacer. Segundo porque si me vieras comportarme como algunos diputados, me pegabas un capón. Los padres de la patria, a veces, parecen una banda.
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Al Congreso se va meado
Participaron Iker Rodríguez, Juan de Rocío, Víctor Roig, Pablo Torres y José Román
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