Espartaco, José Antonio Campuzano, Manzanares y el novillero Juan Villanueva salieron a hombros de aquella feria de 1987 que dejó numerosos triunfadores. Además, cautivaron sobremanera el estoicismo de dos grandes: Paco Ojeda y Dámaso González. En el aspecto torista, no estuvieron a la altura los hierros de Miura y Pablo Romero.
Impactó la entrega de Espartaco y Campuzano, el arte de Manzanares y la quietud de Ojeda y Dámaso González
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