Amanece en Salamanca. Si aceptamos la frase fácil (pero cierta) amanece por el norte y como cantase la Lole la temporada huele a pan nuevo. Ilusión, singularidad, contundencia, futuro, sueños y más sueños… conceptos para una bonita historia. La de Julio Norte a las puertas de la alternativa. No son adjetivos gratuitos. Ilusión por tratarse de un alumbramiento torero con los mejores augurios en tiempos en los que más allá de la ilusión personal es necesidad general, hacen falta nombres nuevos; el caso tiene además su singularidad, pertenece a una familia enganchada al toreo, dos hermanos, Julio e Iñigo, dispuestos a ponerle punto y seguido a una aventura que inició el progenitor desde su Salamanca de adopción; en el caso de Julio, el mayor de este segundo capítulo, la historia llega acompañada de la contundencia de una serie continuada de triunfos al más alto nivel, de lo que ya no se recordaba, Valencia, Sevilla, Madrid, Córdoba… por citar solo las plazas de primera en las que ha salido en hombros este mismo año. Todo ello y más, detalles nada nimios como que el chico es de los que saben torear y tiene capacidad para torear (sabe y puede, detalle clave) dan licencia para soñar. Así que amanece en Salamanca.
La historia comienza con Julio Rebaque Mendaña, Julio Norte en los carteles, leonés de Astorga, afincado en Salamanca, diez años en activo como matador de alternativa, empresario, veedor, apoderado… "he tocado todos los palos de la Fiesta", y ahora padre de torero, en realidad de toreros, dos nada menos, Julio e Iñigo, con toda la complicación que implica y en no pocas ocasiones contradicción entre las recomendaciones profesionales necesarias y las obligaciones irrenunciables de padre, el choque entre el arrímate y el cuídate hijo. Dilema nada fácil de resolver que Julio padre lleva con la entereza y realismo de quien conoce el toro.
Foto: Menacho
Tras un periodo de tranquilidad, los miedos y la tensión han vuelto a la casa de los Rebaque cuando los chicos han decidido ser toreros. Nacido en León, medio siglo asentado en Salamanca, asegura que se fue del toro con su ración de cornadas personales que no quiere reabrir, "no hay que darle más vueltas a las cosas, hay que pensar en positivo", y cuando parecía sellada su implicación con el toro, aparecen, no uno sino dos hijos anunciando que querían, que iban a ser toreros. De primeras, la reacción, me cuenta, fue de oposición total que no fue aceptada por los chicos. Sucedió en tiempo de la pandemia. Recuerda el progenitor que comenzaron a torear en casa huyendo del aburrimiento, se trataba de un juego o eso parecía que poco después escaló hasta la decisión de querer acudir a la escuela taurina, momento justo en el que viendo el giro que tomaba la cuestión se despertó la oposición familiar.
-Yo conozco este mundo, sé lo que se pasa y me opuse.
-Evidentemente sin éxito.
-Llegaron a hacernos una huelga de silencio en casa. Los dos. No nos hablaban. Ni a su madre ni a mí.
-¡Vaya dos niños!... hacerles una huelga a los padres. Tenían doce, trece años y Julito, así le llaman en familia, me ha confesado que, entre ellos, cuando no estaban los padres sí hablaban. La presión tuvo su efecto y los progenitores acabaron cediendo.
-Les dije que de acuerdo, que irían a la escuela taurina, pero que tenían que asumir todas las consecuencias que supone ser torero, que son grandísimas y gravísimas. Que aquí se muere uno de verdad, que el toro necesita compromiso y que además que siguiesen estudiando era cuestión innegociable, que desde ese momento solo tenían que hacer dos cosas, no hay tiempo para nada más, estudiar y vivir para el toro.
Julio Norte hijo: “Mi competidor el año pasado fue Aarón Palacio. Teníamos una rivalidad buena. Me motivaba. Quería estar a su altura y mejor”
Hubo compromiso por parte de los chicos de que así iba a ser. Iñigo ha aprobado primero de bachillerato y Julio, por su parte, que ha acabado el bachillerato, ya ha comprobado los riesgos reales de la profesión. Una cornada en San Agustín del Guadalix le llevó a las puertas de la muerte cuando estaba rematando su primera gran temporada con picadores, en realidad nada que le haya apeado de su empeño de querer ser torero.
-Confiesa, le comento al padre, que en el fondo, ante la insistencia de los chicos, te llevarías una alegría, yo me la hubiese llevado.
-No, de verdad que no. Yo sé lo duro que es ser torero y las renuncias que conlleva serlo. Y para ser figura, que es lo que realmente merece la pena intentar conseguir, todavía más. De momento tiran para adelante, cada uno a su forma van bien.
-Cada uno a su forma, ¿acaso no se parecen?
-No. Son totalmente distintos. No tienen nada que ver el uno con el otro. De Julio todos conocéis sus capacidades, el otro es más artista. Ninguno de los dos se parece a mí. No fui lo que pueden ser ellos, yo fui un torero normal en una época diferente, a ellos se les ve otro vuelo.
-¿El ambiente actual está más para el artista o para el valiente?
-Lo que está haciendo Julito, nosotros le llamamos Julito en casa, es muy importante. Hacía mucho tiempo que un novillero no salía con tanta fuerza. Ya sin caballos apuntó mucho. En el año veinticuatro toreó cuarenta y ocho novilladas sin picadores y ganó todos los certámenes en los que participó, en su primer año con los del castoreño estuvo a gran nivel y este segundo año ya has visto, pero así y todo no ha conseguido nada, solo es un paso adelante. Te diré que nos está sorprendiendo a todos.
-La pregunta es obligada. ¿Qué tal padre de torero te consideras?
-No soy un padre al uso. Estoy muy cerca de ellos y les exijo muchísimo, me dicen que demasiado. No soy de alegrarles los oídos. A veces me cuesta retraerme, pero me contengo. Conozco la profesión y sé que las exigencias deben ser máximas. Nadie te obliga a ponerte delante del toro y si te pones tienes que asumir todas las consecuencias.
-Entenderás ahora, supongo, a los padres de los toreros.
-A algunos sí. Yo tengo referentes como padres y en este tiempo he hablado mucho con ellos. Soy un seguidor de Antonio Espartaco y con Julián también hablo mucho.
Foto: Menacho
-¿Esta época es mejor que la tuya para sacar cabeza?
-El que tiene condiciones en cualquier época si es constante al final tiene premio. Es cierto que ahora hay menos novilladas, pero antes había más toreros. No sabría decirte cuándo ha sido más difícil, porque lo cierto es que nunca ha sido fácil. Pero tanto antes como ahora el que tiene condiciones y quiere ser torero de verdad, puede serlo. Claro que con las exigencias del toro de ahora...
-¿El toro de ahora dices?... ¿Este es más complicado?...
-Es más perfecto. Los ganaderos han hecho una labor extraordinaria, el actual es un toro muy bravo, se mueve mucho… Yo tomo la alternativa en 1989 y este toro no tiene nada que ver con el de aquel tiempo. Este es casi perfecto y los toreros de ahora te diría que también. Tienen una técnica que a nosotros nos costaba alcanzar, e incluso tras varios años de alternativa no la conseguíamos. Ahora hay chicos que parecen matadores de toros.
Julio Norte padre: “Cuando nos opusimos a que los chicos fuesen toreros nos hicieron una huelga de silencio en casa”
-Eso siendo cierto hace que hayan perdido capacidad de sorprender, la seguridad, también la uniformidad, resta emoción y esto va de emocionar.
-Puede ser, puede ser. Pero que el que sea capaz de darle fiesta al toro de ahora lo puede conseguir.
-¿A ti qué te frenó?
-Muchas cosas. Sobre todo, la ambición. El conformismo, pensar que había conseguido mucho cuando en realidad no había conseguido nada. Al final viendo la trayectoria de compañeros que fueron figuras del toreo te das cuenta. No es que no entrenase que entrenaba, pero no tuve la ambición para el día clave querer jugarme la vida. El día clave me fallaban cosas.
Reconoce que tuvo sus oportunidades como muchos compañeros han tenido, que toreó mucho en Madrid y que llegada la temporada del 99, teniendo más corridas comprometidas, entendió que debía irse.
-Me fui sin rencor. Le estoy muy agradecido al toro. Gracias a él tuve experiencias y conocimientos que de otra manera no hubiese tenido.
El NUEVO JULIO
El Julio actual recuerda sin esfuerzo el 26 de abril de 2022 como el día que toreó por vez primera en público. Sin saber torear, dice, pero como premio al haberse quedado quieto en un tentadero anterior. Poco después, en septiembre, lo hace vestido de luces, con un rosa palo que le prestaron, en lo que se dice una clase práctica, nada menos que en la Glorieta de Salamanca, momento en que en los círculos taurinos de la ciudad comienzan a hacerse lenguas de lo despierto que es el chico de Julio. Tenía quince años y tuvo que seguir toreando becerradas hasta que el año siguiente llega el ascenso de categoría y puede torear novilladas sin caballos. Estamos en 2024, arranca a torear en Francia y ya todo es un sin parar. Torea cuarenta y siete festejos esa temporada. Se sabe los datos de memoria, cortó ciento una oreja y diecinueve rabos, me sigue documentando. Era su primer y único año en la categoría. Se proclamó, lo proclamaron, triunfador prácticamente de todos los certámenes en los que participó: en el de Canal Sur, en Bayona y en Mont de Marsan, en el certamen de Iván Fandiño de Bilbao, fue finalista en Dax, plaza que ya sería para siempre una referencia… fue un paseo triunfal por la categoría.
-Estaba viviendo un sueño, me estaban saliendo las cosas súper rodadas. No me cambiaba por nadie.
Aquel año se compró un malva y oro de segunda mano y ya guarda unos cuantos en casa además de tener uno en fabricación. Me gusta estrenar todas las temporadas, aunque económicamente me da para lo justo, pero hay que parecer torero.
-¿El de la alternativa?
-Ya está encargado.
-Tengo la impresión de que no me vas a decir cómo es.
-Como es para un día tan especial prefiero que sea sorpresa, pero te adelanto que no va a ser nada raro.
-Le he pillado camino de Sevilla donde la tarde noche siguiente iba a torear su hermano Iñigo, el artista. A ver si nos da una alegría, le apostillo.
-En su mano está.
-¿Le arreas mucho?
-Lo justo para que salga caliente a la plaza. Todos me han arreado a mí, así que yo les tengo que arrear a ellos.
-¿Él te arrea a ti, siendo el chico?
-Sí, sí. Me arrea, me arrea.
-Eso es competencia familiar.
-Sí y es bueno. Ojalá haya competencia en todos lados.
-¿Tu respuesta tiene segunda intención, tiene algún destinatario?
-No. Solo que la creo necesaria y se está perdiendo. La rivalidad es necesaria.
El 13 de agosto en Dax es la gran cita, con Roca Rey como padrino y Pablo Aguado para testificar la ceremonia. El cartel de máximo lujo, lo que se sueña, aunque… aunque el padrino no te lo va a poner fácil, ese es el riesgo.
-Lo sé. Por eso está donde está, pero es lo que uno desea, competir con las figuras. Que arree, que arree como hace siempre y yo intentaré estar a la altura.
-El salto al toro siempre es complicado, aunque el que tiene el valor siempre se dijo que anda mejor.
-Yo me encuentro mejor con los animales más grandes que con los más terciados.
-Despierto, se le adivina feliz, seguro de sí mismo y educado a la vez, tengo anotado en la moleskine. Le rebosa una frescura bien entendida, la propia de la juventud. Tímido no eres, ni apocado tampoco, le apunto.
-Me considero una persona cariñosa y si la gente me viene por derecho me abro, me manifiesto como soy con mi familia y con mis amigos. Me siento feliz y me gusta compartir esa felicidad.
LA IMPORTANCIA DEL DINERO
-¿Qué papel ha jugado la pasta en tu decisión de ser torero?
-Ha influido, claro. Uno quiere ser algo grande en el toreo porque se gana mucho pero también por satisfacción propia. Torear es un privilegio, permite expresarte, mostrar tus sentimientos delante de miles de personas. Me llena.
-¿Cuál ha sido el primer capricho que te has permitido?
-Uno sueña en comprarse un coche, luego una casa, a continuación una finca, invertir… Eso es lo que uno piensa, pero hay que esperar.
-Alguno te habrás dado.
-Sí, pero chico.
-¿Eres gastoso?
-Bueno, pero con moderación. Me gusta la ropa, me atrae algún móvil nuevo que sale…
-Tenía pensado preguntarte si eras tacaño o maniroto pero ya veo que estás en la moderación.
-Si a algún amigo le faltan dos, tres euros para un zumo o un café -dice en tono de broma- se los presto sin problema.
-Dos o tres…
-O diez. Me gusta tratar a las personas como me gusta que me traten a mí y como me siento bien tratado no hay conflicto.
Foto: Menacho
-¿Qué prenda se repite más en tu armario?
-Las zapatillas de correr.
-Hay que correr en la calle para no correr en la plaza, supongo.
-Efectivamente. Delante del toro cuando te ves fuerte te quedas asentado que es como hay que estar en la plaza. Así lo decían los toreros antiguos y así es.
-¿Le das mucha importancia a lo físico?
-A ir al gimnasio y esas cosas no. Le doy importancia al ejercicio que favorezca los movimientos rápidos pero intensos, al tener fondo también.
-¿Y de corbatas cómo andas?... porque los de tu edad.
-Los de mi edad en eso gastan entre poco o nada. Yo tengo cinco o seis.
-¿Cómo andas en la cocina?
-Lo básico, para sobrevivir cuatro o cinco días, una tortilla, un huevo frito, macarrones…
-¿Qué te niegas hacer, en qué eres muy malo?
-Planchando. Ya me he retirado.
-¿Qué tal conduces?
-Me estoy sacando el carnet.
-¿Qué has sido hasta ahora, mejor torero o mejor estudiante?
-Mejor torero, no lo dudes. He acabado bachillerato, pero no pienso dejarlo.
Nada que sea verdad es gratuito ni fácil en el toro. La gran prueba de Julio llegó el pasado septiembre, en San Agustín del Guadalix, un toro le reventó las entrañas, cornada perianal de carácter muy grave decían los partes, un trago tenebroso del que salió entero y airoso, en realidad nada que le sorprendiese ni tampoco le frenase su capacidad de torero. Lo cuenta con naturalidad.
Julio Norte padre: “Mis hijos son totalmente distintos. No tienen nada que ver el uno con el otro. De Julio todos conocéis sus capacidades, el otro es más artista. Ninguno se parece a mí”
-La semana previa tuve un presentimiento. No sé por qué, me pasó por la cabeza que me iban a pegar una cornada pero lo presentí. No le di importancia porque siempre tuve claro que la cornada llegaría en cualquier momento, no sabía cuándo, pero que llegaría. Estaba preparado. Lo que me sorprendió fue la magnitud, la gravedad, la dureza de la recuperación. Necesité mucha fortaleza mental.
-Apunto, prueba superada.
-Totalmente. Y con creces. No tengo ninguna secuela ni física ni mental.
-Bien.
-El primer día que volví a torear fui a casa de un figurón del toreo, a casa del maestro Capea. Un privilegio. No lo olvido.
-¿Qué no olvidas?... ¿qué te dijo?
-Que parecía que no había dejado de torear en los dos meses y medio que había estado convaleciente. Que estuve como si no hubiese pasado nada. Aquello me llegó mucho, me ayudó.
-Aparquemos la tragedia, hablemos de la gloria. De esa secuencia de plazas de primera que se rindieron este 2026. Valencia fue el primer golpe de atención.
-Ese fue el comienzo de una temporada ilusionante.
-Sigamos el orden cronológico, Sevilla. Tiempo hubo en el que la Maestranza no fue fácil para los charros.
-Me acogieron muy bien. Fue algo muy especial.
Julio Norte hijo: “Me gusta el sur y me gusta Ojeda. Es una de las fuentes más puras en las que bebo. Eso no quiere decir que no me gusten otros toreros ni que no me guste mi tierra”
-Madrid.
-Lo soñado, quedará grabado en mi mente toda la vida. Hay que repetirlo. En realidad, hay que repetir todos esos triunfos. Las plazas están ahí y voy a dar motivos para volver. Por mí no va a quedar.
-Un tío salmantino, con raíces en León, que se anuncia Norte y acabo de leer que su referente es el sanluqueño Paco Ojeda. Más al sur no te has podido ir.
-Me gusta el sur y me gusta Ojeda. Es una de las fuentes más puras de las que bebo. Y no quiero decir que lo imite, pero lo admiro. Allí, en el sur, me he sentido muy acogido y muy torero. Y eso no quiere decir que no me gusten otros toreros ni que no me guste mi tierra.
-Sabrás que Ojeda le ponía el pecho a los toros apenas había arrancado las faenas, que no esperaba a pegarle treinta pases. Ahí era donde marcaba las diferencias.
-Lo sé. Yo no lo vi en activo, pero sí he visto muchos vídeos. Hasta que llegó él me dicen que era algo impensable y a día de hoy tampoco se hace tan pronto.
-Ya no te tengo que preguntar por qué palo navegas en la plaza.
-A mí me gusta torear despacio, llevar los toros largo y pasármelos cerca. Yo lo siento así.
-No hemos hablado de tu hermano, me dice tu padre que es artista.
-Viene apretando fuerte y torea bien.
-Una figura en casa es difícil, ya dos…
-Imagina, dos son dos milagros, pero puede darse. ¿Por qué no?
-El toreo es un milagro así que no hay que dar nada por perdido. Rescátame una tarde, una de esas que te dices, hoy sí, hoy me siento grande.
-La de Arganda del Rey, con novillos de El Freixo. Hice algo que creo que no se había visto nunca, algo único para mí que permitió una fotografía impactante. Me permitió ganar el trofeo de la feria.
-¿Qué foto es esa?
-Una que tengo la cabeza sobre la cabeza del novillo. Frente con frente.
-¿El peor trago?
-La cornada, sin duda.
-¿Lees las crónicas?
-Me gusta leerlas. ¿Si me cabreo?... Si me ponen mal las asimilo y ya está, cabrearme no.
Foto: Menacho
-¿Quién es tu competidor, quién te mosqueaba en la plaza?
-Este año nadie, el año pasado Aarón. Teníamos una rivalidad buena. Él fue el único que me motivaba así de una forma abierta. Quería estar a su altura y mejor.
-Este año volveréis a encontraros.
-Espero que sí.
-Ser torero es…
-Lo más grande del mundo.
-¿En que eres bueno de verdad?
-En las cercanías. En dejarme llegar cerca los novillos.
-¿En qué has de mejorar?
-En todo.
-¿En qué palo te ves?
-Poderoso.
-Y en las entrevistas tampoco andas mal.
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