Se decía que el secreto del valor de los soldados de Napoleón era que cada uno de ellos llevaba el bastón de mariscal en el macuto, y es posible que así fuera, porque de los tres estímulos que impulsan al hombre a la lucha sin cuartel, el más fuerte es la ambición. El amor y el poder son los otros dos. De todos modos, si el afán de llegar a lo más alto en el Ejército del Gran Corso, era lo que hacía que sus soldados tuvieran fama de invencibles, hasta el punto de que se adueñaron de toda Europa menos de Rusia, en la que fueron derrotados por el General Invierno, no sería malo que nuestros toreros les imitaran.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Ambición y orgullo
El recortador Jonathan Estébanez “El Peta” ha sido herido de gravedad en el concurso de…
"Para la recuperación de la fractura me dijeron que de 4 a 6 semanas. Llevo…
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…