El invierno debiera ser trabajo y reflexión. Para todos; pero fundamentalmente mirando a quien sustenta este espectáculo: al público. Porque aquí le puedes dar mil vueltas a la tortilla pero como en el comedor no haya clientes ya me contarás para qué valen esfuerzos, intrigas, estrategias, tomas de posición y pérdidas de tiempo. El secreto de que el año próximo sea esperanzador está comiendo en el campo. Es el toro. El toro que crían los ganaderos a los que habría que apoyar, animar y dar su sitio verdadero incluso en el tema económico. Porque si el ganadero palma se tambalea la Fiesta. Ese era oficio de ricos o de pura tradición. Ahora hay gente que vive del campo y su trabajo tiene que tener compensación. Por eso olvidar a los buenos ganaderos es un peligro casi mortal.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Añoranza del toro bravo
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…
La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a…