El matador de toros mexicano Antonio Romero ha tenido que pasar de nuevo por quirófano para tratar las consecuencias de la grave cornada que sufrió en el recto el pasado 19 de marzo de 2017 en la plaza de toros monumental de México. Romero ha tenido que ser operado del intestino delgado en un hospital de Zacatecas. El torero tenía molestias desde hacía tiempo y los doctores detectaron que el intestino presentaba una adherencia que lo estaba obstruyendo.
La evolución en las primeras horas después de la intervención está siendo buena, no presenta fiebre y todo hace indicar que la zona afectada mejora según lo previsto.
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