Mochileros y voluntarios. Civiles mal armados. Dedicación a tiempo parcial. Todo frente a una gran estructura económica, mediática, social y política. Esta es la descripción del panorama de la batalla, de los dos ejércitos. El de los abolicionistas del toreo y sus defensores. Después de este invierno que se va muriendo, a las puertas de que ruede el toro del 2011, estamos, quizá, donde estábamos. No sería mal asunto pues si siempre ha sido así, nos vale madre, como dirían en México. Pero allí también dicen que para las pendejadas no hay vacuna. Y estamos haciendo el pendejo. Mucho.
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Aquí paz y después gloria
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