El año hay que iniciarlo con buenos propósitos. Con los mejores. Esa es la tradición y si estamos en cuestiones taurómacas la tradición es santa palabra, intocable. Ese es nuestro tesoro y nuestra rémora. Un dilema. Sin tradiciones detrás que nos avalen no seríamos nadie, pero sin evolución no iríamos a ninguna parte, así que la supervivencia está en compaginar dos conceptos que parecen contradictorios pero no lo son. En el equilibrio está el secreto: avanzar sin traicionarse. Qué hubiese sido del toreo si hubiesen vencido quienes defendieron poco menos que a cuchillo la suerte de varas sin peto. O qué hubiese sido del toreo sin un toro que permitiese hacer las cosas que hace Morante pongo por caso, porque para hacer esas cosas de Morante el toro lo tiene que permitir, prueba de ello es que lo de Morante nunca antes lo hizo nadie.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1945
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Avanzar sin traicionarse
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