Cambio de ciclo, mandan los artistas. Dicho desde esta página entenderán que me refiero a los toreros de determinado estilo, aquellos en los que la estética, los sentimientos, las formas más refinadas… emergen por encima de la técnica y el arrebato, aunque sus momentos cumbre vayan acompañados del arrebato propio y colectivo y de unos fundamentos técnicos imprescindibles. Sin técnica no hay paraíso, como que sin valor no hay buen toreo, solo que en determinados modos de hacer el toreo, las aristas técnicas quedan dulcificadas y/o disimuladas por la fuerza de la expresión y a esos, según una división simplista de la torería andante les llamamos artistas en una clara desconsideración respecto al resto del escalafón.
"Juan Ortega, Aguado, Zulueta…, catalogados como de arte, ocupan lugares en las ferias en un porcentaje como no sucedía los últimos años"
Los reconocidos como artistas tienen una ventaja sobre el resto, la de sorprender, la que genera su imprevisibilidad, digamos que la falta de continuidad hace que cuando surge su obra sea acogida con mayor alborozo, lo que no quiere decir que no esté justificado y hasta se les dispensa las ausencias. Los de la acera de enfrente, los técnicos, los considerados valientes, están obligados a una mayor frecuencia de éxitos, son el plato de cuchara frente a la delicatesen. Explotan pronto, pero tienen una durabilidad menor en la preferencia de los aficionados; se consumen física y mentalmente antes, tal es el desgaste ante la cara del toro; alcanzan pronto límites que se hacen difíciles de superar y es tal su regularidad que pierden capacidad de sorpresa y con ella el favor de los públicos. Qué puede hacer más, cómo se puede arrimar más un Roca Rey puesto como referente de torero de valor actual… ¿Colgarse de un pitón?... Y en cualquier caso siempre contará con la desconsideración de ciertos aficionados considerados puristas.
En compensación tienen a favor el respaldo de los grandes públicos, lo que hizo que se acuñase aquella sentencia que aseguraba “Los de valor a mandar, los de arte a acompañar”. Bueno, pues esta última temporada han cambiado las tornas en una medida poco conocida en la historia del toreo reciente, ahora manda el del arte, en este caso se llama Morante y una élite de diestros considerados artistas está ocupando lugares destacados en las ferias en una proporción como nunca sucedió últimamente: Juan Ortega, Pablo Aguado como principales ejemplos, incluso los veteranos Urdiales, Curro Díaz, Uceda y el jovencísimo Zulueta que pese a su apellido, es sevillano y sevillanista en su concepto, cuentan en ese movimiento. Y sobre todos ellos el de La Puebla, que inició el vuelco en el mando y merece parrafo aparte, él es en su versión actual, el artista global.

