SEVILLA

Cantillana celebra el Día de Andalucía con una faena superior de Tomás Rufo

Redacción APLAUSOS
sábado 28 de febrero de 2026
El toledano corta dos orejas al igual que la rejoneadora Lea Vicens y el novillero Mariscal Ruiz

Arrancó el paseíllo en Cantillana con más de tres cuartos de entrada en los tendidos, imagen fiel del arraigo de la tauromaquia en la localidad sevillana en un día tan señalado como el 28 de febrero. Sonaron con solemnidad los himnos de Andalucía y de España, y la plaza, puesta en pie, fundió sentimiento, identidad y fiesta en una misma ovación.

Abrió plaza Lea Vicens frente a un gran novillo de Ganadería Buenavista que permitió el lucimiento. La amazona firmó una labor muy suave, templada, de toques medidos y reunión ajustada, conectando desde el primer embroque con un tendido entregado. Brilló especialmente con las cortas, clavadas al estribo y en todo lo alto, levantando al público de sus asientos. Cerró con un rejón eficaz que puso en sus manos dos orejas indiscutibles y el primer gran triunfo de la tarde.

El segundo llevó la firma personalísima de Antonio Ferrera desde el saludo capotero. Extraordinario el recibo, variado y sentido, culminado con un quite por el galleo del bú que encendió los tendidos. Compartió palos con Mariscal Ruiz en un tercio vibrante y de complicidad. Con la muleta comenzó suave, con un cambiado lentísimo para afianzar al toro. A partir de ahí, la locura: pases a cámara lenta, el compás abierto, el temple marca de la casa. El toro, sin embargo, acusó los kilos y fue viniéndose a menos, obligando a Ferrera a tirar de imaginación y recursos ante una plaza en pie. La espada se atascó y, en el trance final, sufrió una fea voltereta de la que se dolió ostensiblemente en la mano y la cara. Aun así, cortó una oreja de peso.

Muy técnico se mostró Salvador Cortés con el tercero, al que tuvo que afianzar desde el inicio. Construyó una faena larga, de paciencia y colocación, sacando lo que el animal llevaba dentro a base de oficio. El fallo con la espada, caída, emborronó una labor meritoria que mereció mayor premio.

La tarde alcanzó su cénit con Tomás Rufo ante el cuarto, un toro que salió descoordinado y sembrando dudas. Sólo él creyó en el animal. Desde el primer muletazo, aplicado a cámara lenta, fue construyendo una obra de temple infinito. Poco a poco, lo fue metiendo en la tela, bajando la mano y ligando tandas de gusto y profundidad que hicieron enloquecer a la plaza. La sorpresa se tornó clamor. Dos orejas rotundas premiaron una lección de fe torera. La emoción fue tal que el público le cantó por fandango.

Mariscal Ruiz, voluntad y premio generoso

Cerró el festival Mariscal Ruiz, que ya había dejado constancia de sus ganas al compartir palos con Ferrera. Brindó su actuación y salió decidido, pero el toro no ofreció facilidades. Pese a las dificultades, tiró de entrega y actitud, buscando siempre el lucimiento. La petición fue mayoritaria y el palco concedió dos orejas, quizá benévolas, que redondearon una tarde festiva y de triunfos.

Cantillana celebró así su Día de Andalucía entre olés, himnos y fandangos, con una plaza vibrante que supo reconocer el arte, el valor y la entrega. Una jornada de identidad y tauromaquia que dejó momentos de gran emoción y el nombre de Tomás Rufo escrito con letras grandes en la memoria de la afición.

Cantillana. Sábado 28 de febrero de 2025. Festival. Novillos de Buenavista para la rejoneadora Lea Vicens, dos orejas; y los matadores Antonio Ferrera, oreja; Salvador Cortés, oreja; Tomás Rufo, dos orejas; y el novillero Mariscal Ruiz, dos orejas. Entrada: Más de tres cuartos. Suenan los himnos de Andalucía y España en el día de la comunidad andaluza.

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