Tiene movilizado no sólo a un pueblo entero sino también a parte de la comarca. El Puig y l’Horta Nord se han volcado con su torero. Cristian Climent debutará esta tarde con caballo en la Feria de Fallas. "Es un privilegio, todavía estoy en una nube y no me lo acabo de creer. Es lo que tantas veces he esperado y ahora resulta que ya está ahí. En mi plaza, en una feria importantísima y además a principio de temporada, con lo que eso supone”, admite Climent.
Y su gente, la que siempre le ha apoyado, no faltará en un día que marcará la carrera del valenciano. “Se están movilizando en masa, me tienen sorprendido. Creo que han contratado autobuses, también irán en tren y están preparando pañuelos y gorras con mi foto. Están muy ilusionados porque saben lo que supone para mí y, cómo no, yo les estoy tremendamente agradecido porque ese apoyo te da mucha moral”.
Formado en la Escuela de Tauromaquia de Valencia, a Cristian le ha visto crecer la afición de la tierra. “Pienso que estarán ahí aquellos que me han visto cuando era un niño y ya iba por la plaza, también mis profesores y mis compañeros”, afirma el de El Puig, que añade: “Estoy muy contento por verme acartelado con una novillada de El Torreón y con dos novilleros punteros como son Posada de Maravillas y Álvaro Lorenzo. Se siente un cosquilleo inquietante pero a la vez muy ilusionante que se debe a la responsabilidad tan grande que se siente”.
Este joven de rostro travieso y mirada viva reconoce contar con un plus cuando viste el terno. “Tengo la suerte de que conecto con mucha facilidad con el público y eso siempre es un beneficio. Además, me gusta hacer un toreo clásico y puro, ese que engancha los toros muy adelante y los suelta detrás. Me gusta romperme con ellos. No se puede decir nunca jamás, pero no me gusta demasiado el toreo de echar rodilla a tierra o morder los pitones. Me gusta lo armónico”.
Cristian se ha preparado a conciencia para fecha tan especial. “Si no me creo el cartel tampoco me creo que esté llevando a cabo la preparación que estoy llevando. Tengo dos apoderados, Pepe Tamarit y Rafael Crespo, que me están haciendo una preparación muy intensa, como jamás la he tenido en mi vida". Mentalizado para el gran día, Climent sólo espera que “Dios me eche un capote esa tarde, que haya suerte pero sobre todo que pueda saciar mi afición y pueda quedar satisfecho sin dejarme nada dentro. Si es así, seguro que será un gran día”.
(Foto: Crescencio)
