Nunca es tarde si el concejal de turno se da cuenta. Alicante, tal y como estaba planteado su arriendo y con el añadido de la brutal crisis que está atravesando el país (o mejor dicho: la gente de este país) era una ruina evidente. Y tangible. Sobre todo para el bolsillo de Simón Casas y de Nacho Lloret, la gente que lleva el timón y las cuentas de esa concesión. Simón lo dejó claro y hasta renunció a seguir en ese agujero sin fondo en que se había convertido la plaza alicantina.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
¿Cómo pierdes si no pagas?
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril
Harán el paseíllo los tres matadores de toros que tiene Navarra, los tres ‘javieres’: Javier…