Hay debate que ni existe, ni es posible, ni nadie lo plantea. Pero en el toreo estas situaciones paranoicas se aceptan con absoluta normalidad. Seguramente porque es preferible pasar por descerebrados que usar el cerebro. Lo primero es más de lo mismo que nos pasa y lo segundo obliga a pensar, a debatir, a reflexionar y a decidir. No existe, no es posible, no se puede plantear un debate sobre tele sí o tele no, si tele en directo sí o tele en directo no. Ese debate sería un excelente guión para una película del Planeta de los Simios, con los monos secuestrando la tele y esas cosas. Pero nosotros, ya no somos monos.
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