ENTREVISTA

Cristian Pérez: “Quería salir pero no podía mover ni el cuello ni la espalda y me durmieron”

Jorge Casals
lunes 30 de marzo de 2026
El torero manchego habla desde la Clínica la Fraternidad de Madrid del grave percance sufrido este domingo en Las Ventas

Cristian Pérez se recupera en la Clínica la Fraternidad de Madrid del grave percance sufrido este domingo en su confirmación de alternativa en Las Ventas. El equipo del doctor Máximo García Padrós le intervino de una cornada en la pierna en la enfermería de Las Ventas, descartando lesiones más graves sobre todo cervicales ante la brutalidad de la cogida. El torero manchego atiende a Aplausos visiblemente dolorido pero contento por su firme paso por Madrid.

-¿Cómo ha pasado la noche?

-Bueno... la noche ha sido dura, no ha sido fácil por los dolores del pecho y de la espalda, más que por los de la cornada, que han sido 25 centímetros en el gemelo. Ahora están esperando a darme los resultados de un TAC de la columna y de la cabeza. Dolorido, pero contento.

-Fue una tarde muy dura, pero salió mentalizado a que allí ocurriera algo.

-Como bien dije, era "Madrid o nada". Había que tirar para adelante. Venía con la mente preparada, sabía que iba a ser una tarde dura, pero era mi oportunidad y tenía que aprovecharla al máximo.

-Y la aprovechó.

-Estoy contento, pero satisfecho nunca, porque uno siempre quiere más, pero sé que ha sido un paso al frente en mi carrera, era muy necesario para coger oxígeno y ahora poder seguir caminando. Seguro que es un antes y un después, aunque siempre he tenido los pies en la tierra.

-La corrida de Dolores Aguirre fue dura, para estar muy preparado y mentalizado.

-Sí, fue una corrida dura. Para estar muy mentalizado y muy preparado como dices. Luego la gente tampoco creo que se esperaba la dimensión que di después de dos años sin torear, con siete corridas de toros que llevo y el campo que está muy difícil. Nadie se esperaba ese nivel y, al final, la sorpresa fue grata. Me alegro de que me haya puesto en boca del aficionado y que los profesionales hayan visto el esfuerzo que hice, y que me empiecen cada día a respetar mucho más.

-El respeto debe comenzar por que suene el teléfono.

-A partir de ahora Dios dirá. Siendo consecuente y coherente, espero que me pueda poner en boca de todos y poder ir a ferias como Albacete, Bilbao o Pamplona. Para mí, Pamplona es un sueño y un lujo.

-¿Qué recuerda del percance?

-Que me movía como un trapo y hubo un momento en el suelo en el que ya estaba noqueado. Pero era consciente de lo que me estaba jugando. Luego, en la enfermería, quería salir, quería salir.

-¿Quería salir?

-Sí. Veía la cornada abierta, pero yo quería salir. Pero cuando fui a ponerme de pie en la camilla no podía levantarme, no podía mover el cuello ni la espalda. Me quejaba mucho de las vértebras y no podía reincorporarme. No me dejaron los médicos y me durmieron.

-¿Le preocupó tener alguna lesión medular importante?

-No, porque yo tenía sensibilidad en los dedos y en los pies. Yo solo pensaba en salir. Empezó la faena muy fuerte y yo veía que aquella faena iba orientada y encaminada a un triunfo grande. Yo solo tenía eso en mi mente, no había otra cosa. Era mi día y tenía que tirar la moneda, no había otra opción. La oreja del primer toro no se concedió... estamos hablando de que iba una tarde encaminada de puerta grande. Y eso es difícil que ocurra en Madrid.

-Una vuelta al ruedo no deja de ser un premio importante.

-Sí, totalmente. Y sobre todo una vuelta al ruedo sin ninguna protesta. Que el aficionado te lo cante lo es. Escuchar a esa afición, que ayer era una tarde de aficionados, escucharla cómo rugía, es muy bonito.

-La voz se le va apagando ante el efecto de los calmantes… ¡Enhorabuena, Cristian!

-Muchas gracias a todos por el apoyo.

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