Es el nombre propio entre los novilleros. Lo acaba de demostrar en Madrid, donde ha cuajado dos rotundas actuaciones que sirven para refrendar su excelente paso por Olivenza y Valencia. Un bagaje que ha significado que su nombre figure en las agendas de los aficionados más selectos y en el de las empresas. Como si el escalafón inferior girara en torno a él. Salmantino -de Ciudad Rodrigo- este Juan del Álamo quiere marcar diferencias. Sobre su concepto, admite que persigue un toreo asentado en las pautas de la personalidad.
“Madrid ha visto sólo una parte de mí, mi nivel está más alto de lo que he pude expresar en esa plaza”
“Soy ambicioso porque lo llevo dentro. La ambición es como el toreo, tienes que nacer con ello”
“Doy mucha importancia a desarrollar mi personalidad, pero sin olvidar detalles de los maestros. No es bueno imitar”
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Cuestión de impacto
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