Las Ventas reconoció con una ovación el compromiso de Curro Díaz al torear después de enterrar a su padre. El minuto de silencio recordó a Francisco Díaz y a Ricardo Ortiz, matador fallecido en el accidente de los corrales de Málaga.
El cuarto toro descolgó en el capote de Curro Díaz. Lo meció haciéndolo todo para el toro. Empezó la faena en los terrenos del 7. Con su excepcional estética y aguantando miradas sobre el pitón derecho. Con esa seguridad planteó una faena de sentimiento, administrando la buena humillación del toro a base de pausas y temple. No volvió la cara Curro en una faena en la que la embestida se fue agriando. Atacó con la espada quedando algo delantera la estocada, quizá dos dedos desprendida. La oreja se pidió de manera mayoritaria. Vuelta al ruedo tras fuerte petición.
El primero de Martín Lorca, tan abierto de cara y alto de cruz, resultó bruto de salida. Curro Díaz trató de recoger la embestida, que era a empujones. En la muleta fue un toro que no terminó de humillar pero obedeció. El matador de Linares imprimió compás a las embestidas, especialmente por el pitón izquierdo. Hubo naturales extraordinarios pese a la falta de continuidad de la faena. Media estocada. Saludos.
El segundo fue un toro de preciosa cara y corpulento. Se movió con buena intención en los primeros tercios. Diego San Román hizo un extraordinario quite por gaoneras. Rafa Serna replicó con delantales y una media. En la muleta resultó rebrincado y sin acometividad. Serna, que brindó la faena a Curro Díaz en un bonito gesto tras la pérdida de su padre, abrevió. Con la espada no estuvo acertado. Silencio.
El quinto toro de Martín Lorca permitió a Rafa Serna estirarse a la verónica en un buen saludo. El toro apuntó humillación y repetición. Algo distraído en los siguientes tercios, llegó a la muleta entre incertidumbre. El sevillano le dio distancia, galopó con alegría el toro de Martín Lorca. La faena tomó vuelo en una serie limpia, larga, de buen trazo. La movilidad dio emoción a la faena en esos primeros compases. No se volvió a alcanzar esa cota, le faltó profundidad a la embestida cuando el toreo bajó de revoluciones. Se le aplaudió en el arrastre. Silencio.
El tercero apunto falta de fuerza desde salida lo aguantó el presidente pero un nuevo derrumbe en banderillas hizo asomar el pañuelo verde. Diego San Román corrió turno, lidiándose el reseñado como sexto. Un toro de amplia cara que embistió con transmisión de salida. El mexicano ganó terreno hacia los medios. Toro que cumplió bien en los primeros tercios. Brindó la faena a Curro Díaz. Inició el trasteo en los medios con pases cambiados por la espalda de mucha exposición. La faena no cogió vuelo pese a la gran disposición del mexicano, que buscó la colocación. El toro se vino abajo sin terminar de romper. Alargó en exceso la faena. Pinchó en tres ocasiones antes de dejar una estocada. Silencio tras dos avisos.
Cerró la tarde el sobrero de Carmen Valiente. Un toro serio, con buena hechura y preciosa estampa burraca. Se movió con codicia en el capote de Diego San Román, que volvió a firmar un quite de gran mérito, esta vez de frente y por detrás. En la faena de muleta el toro mostró cierta falta de poder, quizá inestabilidad de los cuartos delanteros. San Román lo llevó muy cosido para no tirarlo. Después le exigió por abajo y el toro respondió con humillación. No pudo ser reunida la faena pero el mexicano aprovechó el cartucho dando una extraordinaria imagen. Firmeza, buen sentido del toreo y muy asentado de plantas. Estocada y descabello. Palmas.
Madrid. Domingo 5 de abril de 2026. Toros de Martín Lorca, bien presentados aunque de juego desigual, destacó la buena humillación del cuarto y la movilidad del quinto. Buen nivel del sobrero de Carmen Valiente lidiado en sexto lugar. Curro Díaz, ovación y vuelta al ruedo tras fuerte petición; Rafa Serna, silencio y silencio; y Diego San Román, silencio tras dos avisos y palmas. Entrada: Más de un tercio.
