Curro Vázquez y Pablo Aguado protagonizaron este martes en Sevilla la 74ª edición de los mano a mano de la Fundación Cajasol, cuya sala Antonio Machado se quedó pequeña. El acto, titulado "De torero a torero", estuvo moderado por el periodista José Enrique Moreno, que propuso un diálogo abierto sobre la tauromaquia desde la mirada de dos generaciones separadas por varias décadas.
"Siempre me ha gustado hablar y estar con los toreros mayores, con los banderilleros, de ellos aprendíamos mucho", lanzó el veterano maestro madrileño. "Entre los toreros hablamos un idioma distinto, nos gusta hablar entre nosotros, lo hacemos con una profundidad especial", remachó Pablo. "Seguimos hablando mucho y todo lo hace sencillo: los miedos, las preocupaciones… te las quita en un minuto", añadió el diestro sevillano.
"Tienes que pensar que al que va a torear le gusta lo mismo que a ti, tienes que ponerle el toro que le va, defenderle económicamente… y la hora de hablarle no se me ocurre decirle que se juegue la vida pero sí la mejor manera de aprovechar un toro concreto", prosiguió el diestro de Linares sobre la labor de un apoderado antes de adentrarse en detalles de la lidia, la vida y el toreo vedados al neófito.
"Nunca pensé en ser apoderado pero buscándoselo a Cayetano, fueron mis hijos los que me animaron a apoderarlo", desveló Curro, que años después iba a asumir la dirección de la carrera de Pablo Aguado. El sevillano recordó esos inicios, la incorporación de su hermano Antonio, de su sobrino Fran, del primer viaje a Lima. "Había un toro que nos preocupaba por su cara y Cayetano tuvo el detalle de cambiárselo a Pablo", destacó Curro.
AQUEL 12 DE OCTUBRE
José Enrique Moreno recordó el desarrollo del festival madrileño, de la lección de torería de aquella mañana del 12 de octubre en Las Ventas. "Aquello fue una locura de un cuerdo, una insensatez, pero mereció la pena; al principio le dije a Morante que no podía ser, que me podía atropellar un novillo o que me podía caer, pero él siguió hablando del festival y me di cuenta que debía de estar, que el ofrecimiento de Morante merecía la pena… y no me caí", bromeó Curro Vázquez.
¿Qué hizo para prepararse con 74 años? "Los de mi época nos poníamos a andar, a pensar, a jugar al frontón, a torear de salón…", señaló Curro. El moderador incidió en esa palabra: pensar. Pablo parafraseó al propio Morante: "Es tan bonito torear como pensar el toreo". Pero había que hablar de aquel revival. "Es que lo clásico no pasa de moda", insistió Aguado. Sobre la figura de Morante, dijeron: "No me gusta sentirme como relevo, nadie sustituye a nadie, no tengo esa mentalidad", advirtió Aguado. "Es que no se puede sustituir ni copiar pero sí aprender", completó Curro.
LAS FUENTES
Curro Vázquez recordó la figura de Pepín Martín Vázquez, evocada por su propio padre y por los viejos toreros de los que aprendió siendo un niño. "José Fuentes llevaba un mozo de espadas que había sido banderillero de Pepín, un picador de los Zurito… aquella cuadrilla era una maravilla y me encantaba viajar con ellos para escucharlos", señaló el maestro de Linares que se confesó admirador de toreros como Ordóñez, Rafael Ortega, Pepe Luis, Camino…"de todos ellos fui tomando cosas que se adaptaban a mi concepto".
Aguado, por su parte, habló de Rafael Torres. "Me impactó verlo torear de salón con el capote; también a Pepe Luis, hablé siempre mucho de toros con él en el campo". Pero uno y otro volvieron una y otra vez a la figura de Pepín Martín Vázquez, al afecto por Rafaelito Torres -Curro Vázquez y el gran banderillero sevillano comenzaron juntos- que llegó a recibir, presente en el público, una ovación inesperada.
La charla siguió por otros derroteros, evocando figuras de ayer, hoy y siempre. El moderador preguntó por otros conceptos, por la esencia del toreo. "Se torea con las muñecas, se les puede más con temple que con violencia", precisó Curro. "La cabeza tiene que ser lo primero para saber qué hacerle a cada toro; el corazón te tiene que dejar ponerte delante del toro y las muñecas, sacar lo que cada toro tiene", añadió Aguado.
MAESTRO
¿Qué es un maestro del toreo? "Hoy se utiliza demasiado y con que te nombren una vez al día está bien; el maestro es el veterano, el que te puede enseñar", dijo Curro Vázquez con gran acierto elogiado por el moderador. "Porque es un maestro", remachó Pablo.
La charla entraba en la recta final. Había que hablar del tiempo de los toreros, de la espera -y la esperanza- de los aficionados. "A los toreros hay que esperarlos, que llegue el toro con el que se pueden sentir", explicó Curro que confesó que le gustaría sentirse torero de toreros. ¿Y eso qué es?, preguntó Moreno. "Que le gustes a otros toreros…".



