Curro Vázquez recogió el Premio Nacional de Tauromaquia con un discurso cargado de emoción, memoria y defensa de la Fiesta, en el que agradeció el reconocimiento, reivindicó los valores culturales del toreo y lanzó un mensaje de optimismo sobre su futuro, especialmente por el creciente interés de los jóvenes.
Curro Vázquez definió la jornada como “posiblemente uno de los días más felices de mi vida”, mostrando su gratitud hacia las instituciones impulsoras del galardón, el jurado y, de manera especial, su familia, de la que destacó “el apoyo de tantos años” y los sacrificios que supone convivir con la profesión de torero.
El maestro recordó emocionado cómo recibió la noticia del premio y explicó que su primer pensamiento fue para su padre, “quien me inculcó y me enseñó el mundo del toro”, evocando sus primeros recuerdos en una plaza y asegurando que “con diez o doce muletazos a una becerrita me sentí torero para siempre”.
Durante su intervención reivindicó la tauromaquia como una tradición viva cimentada en la transmisión entre generaciones, asegurando que “de todos se puede aprender” y defendiendo el valor de los grandes maestros que marcaron su formación. En ese sentido, subrayó la importancia de la afición, la conversación y el magisterio dentro del toreo: “Los toreros, los banderilleros y los mayores me han enseñado mucho”.
Curro Vázquez también lanzó un mensaje de optimismo sobre el futuro de la Fiesta, afirmando que “está ocurriendo en el toreo una cosa fantástica” por la irrupción de los jóvenes en las plazas. “Hace un año estábamos preocupados por el futuro y hoy la mitad de muchas plazas son jóvenes”, señaló, convencido de que “el futuro está mucho mejor que hace años”.
El diestro defendió además la tauromaquia como cultura y como una profesión basada en valores singulares: “La ilusión, la pasión, la verdad y, sobre todo, la tradición son valores que no encuentro en otras profesiones”.
En uno de los pasajes más emotivos, reivindicó la huella de los grandes toreros que admiró y confesó sentirse afortunado por haber conocido a figuras como Cagancho. Pero también quiso mirar al presente para cerrar con una frase que despertó una gran ovación: “Hoy digo qué suerte tengo de haber visto torear a Morante”.
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Curro Vázquez: "Es uno de los días más felices de mi vida"
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