FUNDACIÓN CAJASOL

Curro Vázquez: “Lo que me motivaba era alternar con toreros como Manolo Vázquez o Antonio Ordóñez”

Redacción APLAUSOS
miércoles 23 de febrero de 2022

El matador de toros Curro Vázquez y el periodista Rubén Amón protagonizaron este martes una nueva edición de los Mano a Mano de la Fundación Cajasol. Esta nueva cita estaba marcada por un denominador común: la antigua amistad que vincula a ambos protagonistas que se asomaron al escenario del auditorio de la Fundación Cajasol bajo la batuta de José Enrique Moreno.

Moreno definió a Curro Vázquez como “torero de toreros”, refiriendo además su condición de torero de Madrid. Rubén Amón, una de las plumas más cotizadas del actual panorama periodístico, nunca ha escondido su filiación taurina. De hecho el columnista confesó su preferencia por la plaza de la Maestranza, lo que le jugó una mala pasada con los sectores más integristas de la plaza de Las Ventas.

“Sevilla no es uno de los sitios en los que he tenido más cartel, pero aquí siempre se siente uno a gusto”, dijo Curro Vázquez, que habló de su relación con la prensa taurina: “En los periódicos falta mucho para igualar la atención taurina de otras épocas; hay una dejadez total de los medios y eso me da mucha tristeza porque he conocido otra atención, otra pasión por los toros”, a lo que Amón añadió: “Los toros están viviendo en la marginalidad y nos estamos convirtiendo en una especie de minoría perseguida. Hay que buscar con una vara de zahorí para encontrar la información taurina en los medios generalistas”. Asimismo, sentenció: “Cada vez que hablamos de Tauromaquia lo hacemos pidiendo excusas o pidiendo perdón; hay que dejar de hablar de puestos de trabajo o de cultura; tenemos que hablar de un arte extremo que pone la vida en juego”.

Curro Vázquez habló de sus inicios, de su vocación precoz en Linares. “Cuando empecé a torear viajaba mucho con la cuadrilla de Fuentes; allí estaba Joaquinito, Zurito… habían conocido a Pepín y Manolete y contaban cosas maravillosas de aquella época… Me habría encantado haber alternado con Pepe Luis y Manolete”. También habló de sus espejos a la hora de manejar el capote: “El que más me ha gustado ha sido el de Paula pero Ordóñez también ha sido grande con el capote”.

Pero había más aristas que descubrir, como el manoletismo de Curro Vázquez, grabado a fuego en el imaginario del pueblo de Linares. “En México coincidí con muchos toreros de su época y me hice amigo de Calesero, Garza, Armillita… habían llegado a alternar con él al otro lado del charco. Esa época, con los toreros mayores de México me encantaba”, confesó el torero.

Rubén Amón habló de las diferencias entre Sevilla y Madrid, de un antiguo “regionalismo” que, en contraste, no tenía el mismo reflejo en Las Ventas. Era una manera de ubicar la propia trayectoria de Curro Vázquez, que siempre gozó de mayor predicamento en las plazas del norte en detrimento de los ruedos del sur, su verdadera patria chica. “En Sevilla nunca estuve bien; no terminé de entender a los toros o la gente no me entendió a mí, aunque un día pude torear bien un toro en la feria de San Miguel”, recordó el maestro que, frente a cerca de 90 tardes en Madrid, no se anunció más de siete en la Maestranza. “Entonces me quitaba el sueño y sufría mucho porque Sevilla me encanta pero me acostumbré a vivir sin ese triunfo y me conformé con lo que me dio la vida”.

CURRO VÁZQUEZ EN MADRID

En 1989 cuajó un toro de Victorino Martín en la plaza de Las Ventas después de un año gris que le devolvió a la primera línea. “La falta de contratos o la situación económica no me hacía torear mejor, lo que me motivaba era alternar con toreros como Manolo Vázquez o Antonio Ordóñez”, reflexionó Curro.

Pero la referencia a Antoñete dio para más. “Tengo mucha admiración por los toreros de los que he aprendido y desde niño me fijaba en ellos y quería hacer las cosas que me gustaban; con Antoñete tenía una gran amistad y me llevaba horas y horas hablando de toros”, contó. “Ni Antoñete ni yo éramos muy de campo pero un día fui a recogerlo y yo iba con mis capotes y él con tres cartones de tabaco; nuestro entrenamiento era hablar de toros, a veces guardando silencio… Hoy los toreros se preparan físicamente mejor que antes pero el hablar con otro torero, pensar tú solo, ir andando toreando al aire… eso me gustaba, me aportaba más”, evocó el veterano lidiador.

Aún hubo tiempo para hablar de su faceta de apoderado, iniciada a la vez que Cayetano se adentró en la profesión. “Nunca pensé que acabaría siendo apoderado y en realidad ni siquiera me gusta. No les hablo con dureza, les exijo que estén preparados, eso sí… pero me parece desagradable decirle a un torero que tiene que arrimarse, lo que hago es hablar de toros con ellos; cada torero es diferente…”.

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