29 de noviembre de 2010

Días de no parar

Miguel Tendero
viernes 15 de abril de 2011

"Cuando el grajo vuela bajo…" Ya sabéis cómo continúa el dicho, ¿no? Pues eso mismo he pensado yo esta mañana, cuando escribía este diario y me iba a entrenar a la plaza de toros de Albacete…

Estos últimos días han sido de viajar mucho y dormir poco. Ayer domingo disfruté quedándome en casa con la familia, bien calentito y descansando. He estado en Salamanca, Barcelona, Cuenca… de tentaderos, conferencias, recogida de premios… Han sido jornadas movidas pero también eso es bueno para no perder comba.

El jueves estuve en lo de Miranda de Pericalvo toreando cuatro vacas por la mañana y cuatro más por la tarde. Salieron, como digo yo, "muy orejeras", moviéndose pero para bien. Son de esas que si se lidiaran en plazas triunfarías seguro. Además, aproveché para reseñar algunos toros para matarlos a puerta cerrada. Procuro que, dentro de lo que cabe, tengan buenas hechuras y sean de la confianza del ganadero. Ah, y tampoco los quiero muy grandes, que en las placitas de tienta se ven enormes… ¡jaja!

Acabé de tentar tarde, muy tarde: estaba disfrutando tanto que cuando me di cuenta eran casi las siete de la tarde, estaba en Salamanca y tenía que recoger un trofeo en San Clemente (Cuenca) a las ocho y media, con lo que imaginaos las prisas con las que salimos de la finca para intentar no llegar tarde. Pero claro, aquí no somos Fernando Alonso y, por mucho que corriéramos, no llegamos hasta las diez de la noche, cuando ya estaba todo el mundo cenando. Menos mal que la entrega de premios era después del "papeo" y aún pude llegar a tiempo para recogerlo en persona…

Volví a Albacete y, al día siguiente, bien prontito, de buena mañana, cogí un avión a Barcelona. Por cierto, había pasado mil veces por el aeropuerto de mi tierra, que es bien chiquito, pero nunca había cogido un avión allí. El caso es que, una vez en Barcelona, recogí un premio del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida y participé en las tertulias de la Casa de Madrid junto al ganadero de Valdefresno y la senadora del PP por Salamanca, Mariate Cobaleda, que leyó un discurso tremendo, una reflexión del toreo para enmarcar. Incluso la gente, que por cierto abarrotó la sala -para que luego digan que los toros no interesan en Barcelona…- se puso en pie a aplaudir.

Luego me invitaron a comer una buena mariscada en el restaurante Salamanca, propiedad de Silvestre Sánchez, y en la mesa gocé de la compañía de Nicolás Fraile y su esposa y la senadora del famoso discurso, que viene de familia ganadera, ya que es prima de los ganaderos de Castillejo de Huebra.

Y como de primos va la cosa, tras la comilona aproveché para ver a un primo que tengo viviendo en Barcelona y, ya de noche, volví a mi tierra, esta vez en tren. Y regresé recordando la hospitalidad, el cariño y generosidad, sí, he dicho bien, GENEROSIDAD, con la que me trataron los aficionados catalanes. Se portaron fenomenal, en todos los sentidos. Así que vaya para ellos desde estas líneas mi más sincero agradecimiento.

Ahora os dejo, que tengo las manos congeladas. Voy a ver si como de caliente para que se me pase este frío… En la próxima entrega del diario os hablaré de Valentina, una compañera de la Escuela de Albacete que ha venido de los países del este de Europa para ser torera. Casi nada…

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