Esa ordenación de la lidia es la que no tenemos. Lo que en el ruedo es una armonía casi perfecta de hombres dentro de un espacio y con un fin, es lo que le falta a este espectáculo: estructura, orden, regulación. Un déficit histórico. Lo único que no ha evolucionado en el toreo es eso, su orden estructural, sus organismos. Están en la época de antes del peto. Y este es uno de los problemas elementales, esa falta de organización capaz de dar una respuesta casi colegiada ante los problemas. Las relaciones taurinas se basan en una especie de recelo o cainismo entre sus partes. Al final, uno contrata, el otro quiere ser contratado, uno cría toros, el toro tiene una venta a conseguir, el matador tiene sus metas y una cuadrilla, la cuadrilla unas metas laborales distintas... Y no hay ningún organismo de consenso que sea capaz de coser los mínimos comunes a todas esas partes. Por eso somos débiles.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
De segundo: ¿Carne o pescado?
Un galardón impulsado por el Círculo Cultural Taurino Pablo Aguado que reconoce cada año a…
El torero de Chiva puso el broche de oro a las Jornadas Taurinas de Villaseca…
Una corrida de toros de alicientes que se celebrará el sábado 23 de mayo
Quien fuera novillero y padre de los banderilleros Antonio y José María Tejero y del…
Los astados de la prestigiosa ganadería de La Quinta han llegado y ya están en…
Mereció más premio en el cuarto, al que instrumentó los mejores muletazos de la tarde…